La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 18 de Mayo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Sociedad
    Piqueo de la semana
    Consultorio
    Lo Nuevo
    Dr. Tecno
    BBC Mundo
    Columnistas
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Destino
    El Aguacate
    Música
    Libros
    Gastronomía
    De Cine y Del Resto
    Fotografía
    Deportes
    Vivienda
    Salud
    Cocina de Patricia
Destino 
¡Hemos crecido! Couch surfing en Guayaquil
ampliar imagen ampliar imagen

Mas fotos de la noticia Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Relacionados
Viajemos: Turismo y aventura

Texto: Moisés Pinchevsky

En Guayaquil, los anfitriones de los surfistas de sofá en sofá, viajeros que solicitan hospedaje gratuito vía internet, eran solo 30 en diciembre anterior. Hoy son casi 300 los miembros de esta tendencia que crece en el mundo. LA REVISTA participó en tal fenómeno.

¡No había espacio para tanta gente! El viernes 9 de mayo, los líderes del movimiento viajero couch surfing en Guayaquil organizaron una reunión de confraternidad en el bar La Paleta de la calle Numa Pompilio Llona, en el barrio Las Peñas, pero ante la masiva concurrencia de más de 40 integrantes  tuvieron que “irse de viaje” a los exteriores del bar Basija de Barro, a medio tramo de las escalinatas del cerro Santa Ana.

“Fue increíble. No esperábamos tanta gente, pero el grupo se hacía cada vez más grande y más grande... hasta que no quedó más solución que ocupar el amplio mirador de ese café bar”, dice Mauricio Quito, guía turístico de profesión, que lleva dos semanas como embajador y máxima autoridad del couch surfing en Guayaquil.

El joven guayaquileño de 22 años ha hospedado a 69 extranjeros en los diez meses en que ha participado en este movimiento.

Uno de los que más recuerda es Amit Kleiner, un israelita de 23 años que viajando por América Latina utilizó el dinero que había ganado en el servicio militar obligatorio que cumplió en su país.

Esa experiencia le brindó a Mauricio el verdadero sentido del couch surfing: hospedar gratuitamente a un extranjero que llega a convertirse en tu amigo o, es más, en parte de la familia.

“Amit nos decía que con mis padres y hermanos se sentía como en casa, algo que no le había pasado en los países que había visitado durante los catorce meses que pasó recorriendo otros destinos”, dice.

Desde entonces, el actual embajador de los couch surfers en Guayaquil se afianzó en este movimiento que ya cuenta con más de 500 mil miembros en el mundo.

Creciendo, creciendo y creciendo
La masiva concurrencia del viernes anterior muestra que el couch surfing está en plena expansión en Guayaquil. Hasta el 30 de diciembre del año anterior, fecha en que LA REVISTA publicó un tema sobre esta tendencia, el grupo constaba de cerca de 30 miembros. Pero en lo que va de este año los inscritos son diez veces más. La página web www.couchsurfing.com muestra que son 264 en Guayaquil, de los cuales 120 ya han participado en experiencias hospedando a extranjeros o compartiendo con ellos en salidas llamadas de coffee or drink (café o bebida), en las que los anfitriones salen a platicar con los visitantes internacionales.

Adam Schofield, viajero inglés de 29 años, ha sido uno de los principales impulsores de la tendencia en Guayaquil. Llegó hace siete meses al Ecuador como parte de su propósito de recorrer el mundo a través de esta metodología de viajes, pero una lesión en su rodilla y la afinidad con los guayaquileños lo motivaron a quedarse.

“La difusión se hacía solo a través de fiestas y reuniones, pero después del artículo de LA REVISTA todo se disparó: la gente comenzó a inscribirse mucho más y cada vez más gente conoce el tema”, indica este DJ de profesión de carácter jovial y alegre.

Los líderes couch surfers, llamados moderadores, incluye  a Paulo Bohórquez y a su esposa, Karen Maldonado, ambos ingenieros agrónomos de 36 años, quienes han hospedado a Adam en todo este tiempo, por lo cual lo consideran “uno más de la familia, como un hijo que llegó ya crecido y que buscamos ayudar”, según Paulo.

Geancarlo Terán, diseñador gráfico de 26 años, es otro de los moderadores del movimiento. “Es la segunda jerarquía, después del embajador. Ahora buscamos marcar una diferencia a nivel mundial, porque queremos organizar charlas sobre historia, gastronomía, turismo, hospitalidad, entre otros temas, para que todos los miembros en Guayaquil seamos un grupo bien entrenado”, señala sobre esta iniciativa que también la comparten los moderadores Héctor Paredes y Ana Villacrés.

Jennifer Noguera, estudiante de comercio exterior de 21 años, es uno de los nuevos miembros del movimiento. Ingresó hace mes y medio con la intención de hospedar a chicas de otros países, aunque el próximo año espera utilizar el servicio como huésped durante un viaje que planea hacer a Francia. “El amigo que me lo recomendó había recorrido toda Centroamérica y no había gastado en hotel de esta manera, y dijo que conoció muchísimo de los destinos que visitó”, comenta esta joven que al inscribirse indicó en la página web los detalles del tipo de viajera que espera hospedar.

La canadiense Christine Lal también asistió a la reunión del viernes, en donde observó el entusiasmo de los guayaquileños hacia esta actividad.
Ella lleva un mes en Guayaquil, como parte de un viaje estudiando las plantas medicinales de América Latina, área en la que planea convertirse en profesional en su natal Vancouver. “Ecuador tiene mucha naturaleza y muchas plantas, además de gente muy amable”, dice mientras departe alegremente con los guayaquileños en una noche que confirma que el mundo puede volverse pequeño con la amistad, el entusiasmo y la tecnología.

© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados