Estuve allí un sábado por la noche. No tuve ningún problema para estacionar mi vehículo frente al hotel a esa hora. En todo caso, se puede utilizar el parqueo del hotel, situado al lado. Supongo que ha de resultar más difícil al mediodía durante la semana pero la clientela, en su mayoría, está constituida por oficinistas, ejecutivos, abogados, notarios. ¿Qué es lo que puede atraerlos en forma masiva a la hora del almuerzo? Creo que la primera razón es la relación cantidad-precio, lo que no impide buena calidad en la preparación de los platos.
La cafetería ha sido remodelada. El ambiente es cálido, con un color de fondo anaranjado que combina con la madera y los manteles. Entre la planta baja y el mezanine, hay capacidad para ochenta personas; sabemos que de lunes a viernes el local está copado. Los asiduos clientes disponen de un tiempo limitado que les otorga su horario de trabajo, razón por la que el slow food queda relegado.
Hay que atender a un público apurado sin por eso caer en la trampa de la comida demasiado rápida. Se llega a una especie de convenio. En la Cafetería Palace, la idea es proponer platos calientes, ensaladas, entradas frías, sándwiches como aquel de lomo al grill ($ 4,50). El menú ofrecido para el Día de la Madre es una buena muestra de lo propuesto: aperitivo, volován de langostinos, filete de salmón o pasta rellena, cheesecake o torta de chocolate, todo por $ 22 más los impuestos.
En la carta de cada día encontrarán unas crêpes de pollo o camarones de un tamaño descomunal ($ 6,50). Si no se llega a la delicadeza de una Suzette, se logra en cambio un plato que puede satisfacer el apetito de cualquier persona. El sabor es muy bueno. Muchas especialidades juegan con la salsa bechamel, pues se presta para gratinar velozmente un pescado, un pollo, unos mariscos. No es complicado, siempre resulta sabrosa. Probé el Cordon bleu.
Aquí hacen una ligera variación sobre el tema: la clásica pechuga de pollo en forma de enrollado con un relleno de jamón, tomate seco, ricotta, pero se sirve con una salsa de mostaza suave, bien hecha ($ 8,50). Si desean un lomo a la pimienta, un filete mignon, un lomo fino con cebollas glaseadas, medallones en salsa de hongos, cualquier otra carne, el precio girará alrededor de $ 7 u $ 8.
En la mayoría de los restaurantes los precios son más elevados. El churrasco del Palace tiene buena fama, es uno de los platos más solicitados ($ 7). También es atractiva la corvina Palace (bechamel, vino blanco, mariscos, queso gratinado). La carta de los vinos es corta. Ofrece doce posibilidades suficientes para este tipo de sitio. Tendrán una botella de vino por $ 12 (un Sunrise de Concha y Toro), un Doña Paula por $ 24.
La nueva gerencia de Ignacio Silva ha permitido una superación notable de la cafetería. Es un hombre práctico, enamorado de su profesión. Busca lo mejor al más justo precio. El Hotel Palace, fundado en 1958 por Vittorio Miraglia, ha sido sometido de igual forma a una total renovación, como pudimos constatarlo en una breve visita a las habitaciones y salón de eventos. Se ha mantenido una gran tradición de hospitalidad.
Café Palace: Chile 214 entre Vélez y Luque. Telf.: 232-1080.