La escritora guayaquileña cursaba el quinto año de colegio y tenía 16 años cuando los jóvenes universitarios agitaban Francia con una serie de protestas en las calles.
Ella no recuerda con claridad los detalles de la época, pero asegura que fue uno de los sucesos que impactaron a los entonces colegiales. El otro fue la matanza de los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, en el barrio Tlatelolco, en México.
En la ciudad se sentía la influencia musical de Los Beatles y del movimiento hippie de los EE.UU. Las fiestas de adolescentes, en las que las chicas hablaban de chicos y viceversa, eran en casa y hasta temprano.
La liberación sexual estaba lejos. Mientras en Francia uno de los elementos desencadenantes de las protestas fue la prohibición de que los chicos entraran en los dormitorios de las chicas en la Universidad de Nanterre, acá llegaba la píldora como opción para el control del embarazo.
Gilda Holst recuerda que entre las mamás se escuchaba del método y de las objeciones que enseguida puso el Vaticano.
Las reivindicaciones relacionadas con el sexo y la liberación de la mujer aparecieron después de mayo del 68, m ás bien como consecuencia, indicó en una entrevista reciente a diario El País Édgar Morin, profesor de Nanterre, quien vivió la protesta.
Holst coincide en ello. Dice que luego de las protestas se empezó a escuchar entre las chicas de colegio que no se querían quedar con el bachillerato y deseaban seguir una carrera. Se inició esa lucha feminista, que estaba en los mensajes de la activista Simone Veil.