A este periodista, mayo del 68 lo sorprendió cuando estaba próximo a cumplir los 12. Andrés Carrión, conductor de Canal Uno, Lo recuerda bien porque esa ola de transformaciones se sintió un par de años después y le pegó con fuerza a un grupo de adolescentes del colegio Americano de Quito.
En la campaña de elección del Consejo Estudiantil usaron el eslogan “Prohibido prohibir”, uno de los más representativos en las protestas de Francia, y ganaron. "Éramos un grupo medio rebelde, contestatario, pero llevábamos una propuesta romántica, no política ni revolucionaria”, cuenta.
Andrés Carrión dice que el efecto de la lucha de los estudiantes no fue inmediato. Vino como parte de un proceso en el que surgió una nueva generación de jóvenes, marcados por ilusiones, por sueños de querer cambiar el mundo. “El mensaje fue de solidaridad y de paz”, recuerda, más que de alguna ideología. Los cambios se dieron en el comportamiento de los chicos, que empezaron a preocuparse más por su entorno y la ayuda social. "Recuerdo que se transmitió la idea de querer ir a los barrios a ayudar a la gente".
La rebeldía vino de la mano. En Andrés Carrión y sus amigos no faltaron el pelo largo, los pantalones acampanados. ¿La marihuana? Dice que el efecto de las drogas no se dio fuerte, al menos en su grupo, pero hubo una apertura a hablar de sexo con los padres, a ver escenas de besos. Fue una época en que este periodista se atrevió a soñar. Y a escribir. Bajo el seudónimo de Juan Carajo ganó el concurso de poesía de su colegio. No recuerda los párrafos, pero hablaba de esas ilusiones de cambios y paz.