La enunciación de las 39 coronas suena empalagosa, aunque indispensable para pintar a este fantástico general. El título 40 se
lo otorgó la reina Isabel al nombrar a Alex Ferguson caballero del Imperio Británico.
Miles de seguidores del Manchester United abrigaban a comienzos de 1990 la íntima esperanza de que su equipo perdiera ante el Nottingham Forest, así el club despedía de una buena vez al entrenador Alex Ferguson. Desde su asunción, en noviembre de 1986, ese escocés un tanto envanecido no había podido reflotar el gigantesco barco rojo cada vez más hundido. El último cuadro de Old Trafford vencedor de la Liga Inglesa lucía amarillento: databa de 1967. La frustración era grande.
Pero el Manchester ganó aquel partido por la tercera ronda de la Copa Inglesa (FA Cup) y avanzó unas millas más. El capitán Ferguson tomó aire; y apenas unos meses después ganaría la competencia. El buque ya no haría agua, se podía confiar en él. Y en su timonel.
Aquella “Cup” sería el comienzo del más fabuloso palmarés conseguido por DT alguno en la historia del fútbol. Con el ganado el pasado domingo en la Premier League, Alex Ferguson acumula 28 títulos ganados con el célebre equipo inglés.
De ellos: diez ligas (lo más preciado), una Copa de Europa, una Intercontinental, una Recopa y una Supercopa (ambas europeas), cinco Copas de Inglaterra (participan más de 700 clubes y es considerada la copa doméstica más importante del mundo); y logros menores como dos copas de Liga y siete Community Shield (juegan una sola final el campeón de la Liga versus el de la Copa). ¡Y cuando llegó al club este llevaba casi 19 años sin celebrar un campeonato...! De ese fárrago de victorias resalta el trébol de la temporada 1998-1999, cuando Ferguson y Manchester lograron Liga, Copa y Champions, mérito fabuloso porque implica alta calidad de juego, hercúlea fortaleza física y anímica, y especialmente concentración mental digna de un piloto de Fórmula Uno: un error y adiós…
La pesada enunciación de sus 39 coronas (logró once con el Aberdeen escocés) suena empalagosa, aunque indispensable para pintar a este fantástico general. El título 40 se lo otorgó la reina Isabel al nombrarlo caballero del Imperio Británico.
¿De qué madera está hecho un individuo así? ¿Cómo es posible concentrar tal capacidad de liderazgo? ¿Cuáles son las claves de su éxito? Sir Alex casi nunca habla de fútbol, ama más los caballos de carrera. En el campo se advierte un dibujo táctico sencillísimo, casi anticuado, que podría plantear un mecánico o un tabernero: una línea de cuatro, tres medios y tres atacantes. Una vez en juego, el equipo hace un culto al pressing para recuperar el balón; todos, incluso Cristiano Ronaldo, tienen obligación de marcar y hasta de tirarse a los pies para recapturar la bola. Y una vez con él, la consigna es cuidarlo como un tesoro.
Ferguson “es” el Manchester. Arma el equipo, decide las contrataciones, planifica la temporada. “Un auténtico jugador del Manchester es aquel que destaca por su ambición y fibra combativa”, dice. Es su parámetro de reclutamiento. Cuando le preguntan qué mira en un jugador joven, señala: “Que cuando lleva el balón esté sereno, sin miedo a perderlo, eso refleja su personalidad”.
Muchos ejecutivos de empresas han invitado a Ferguson a brindar charlas de cómo manejar grupos exitosamente. La pregunta: ¿hay un secreto para ello? Si lo hay, ¿es transferible? No. Está en la mente y el corazón de este escocés genial.