Según revela un sondeo dado a conocer recientemente por el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, más de 3 millones de inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos han dejado de enviar dinero a casa a sus familias en los últimos dos años, en respuesta al bache económico y a las nuevas incertidumbres sobre su futuro.
Sólo el 50% de unos 18.900.000 inmigrantes latinos en Estados Unidos envía dinero a sus familiares en sus países con regularidad, en comparación con el 73% hace dos años, arrojó el sondeo.
La caída en el número de personas que envían remesas, como se les conoce a las transferencias de dinero, es una señal de las presiones sobre los inmigrantes latinos como resultado del desplome del mercado laboral de bajo salario y de las medidas enérgicas de la Administración Bush contra la inmigración ilegal, muestra el sondeo.
Sin embargo, mientras que disminuyó el número de inmigrantes latinos que envían dinero, el total de remesas en realidad aumentó ligeramente entre el 2006 y este año, reportó el estudio.
El sondeo calculó el total de las remesas a Latinoamérica en 45.900 millones de dólares, en el 2008, un incremento de 500 millones de dólares en comparación con el 2006. La cantidad no disminuyó más marcadamente porque los inmigrantes latinos que siguieron enviando fondos a casa mandaron más dinero con más frecuencia.
No obstante, la cantidad total de remesas reportada por el banco de desarrollo se redujo abruptamente después de un periodo de cinco años de enorme crecimiento en su envío a la región. Entre el año 2001 y el 2006, la cantidad de remesas se triplicó, de 15.000 millones de dólares a 45.000 millones de dólares, de acuerdo con cifras del banco, organización multilateral con sede en Washington que financia proyectos de desarrollo en América Latina.
“Se ha detenido el prolongado patrón de crecientes números de inmigrantes latinoamericanos que envían cantidades cada vez mayores de dinero a casa”, dijo Donald F. Terry, gerente general del Fondo de Inversión Multilateral en el banco de desarrollo y funcionario encargado del sondeo. Con menos ingresos y menor seguridad en el empleo, los inmigrantes latinos ahorran su dinero en Estados Unidos en lugar de enviarlo a casa para apoyar a sus hijos, esposas y padres, indicó el estudio.
Los inmigrantes latinos dijeron que dejaron de mandar dinero a sus familias porque la vida se ha vuelto más difícil para ellos. De los entrevistados, el 81% dijo que era más difícil encontrar un empleo con un buen salario. Casi el 40% dijo que ganaba menos este año. El grupo más grande de inmigrantes en el sondeo, 18%, trabajaba en la construcción, que ha sido particularmente golpeada por la desaceleración de la economía.
Como resultado de las dificultades, se elevó notablemente el número de inmigrantes que dijo que estaba considerando regresar a vivir en su país de origen.
Sin embargo, los trabajadores inmigrantes latinos que participaron en grupos de enfoque como parte del sondeo dijeron que aun no estaban listos para dejar Estados Unidos, señaló Sergio Bendixen, encuestador, con sede en Miami, quien realizó la encuesta.
En lugar de regresar a casa, los inmigrantes dijeron que han aceptado empleos con salarios más bajos o que en ocasiones tienen dos empleos para intentar mantener su ingreso, señaló.
“Éstas son personas ingeniosas que harán cualquier trabajo que esté disponible”, explicó Bendixen.
“El miedo es la causa principal por la que no envían dinero a casa. Ya no saben si podrán conseguir trabajo”.