Ahora que la contienda por la nominación demócrata a la Presidencia podría estar llegando a su fin, ¿sale de ella el senador Barack Obama hecho un mamarracho o un guerrero probado en el campo de batalla?
En las últimas semanas, el consenso entre los expertos en política parece haberse instalado en la idea de que la senadora Hillary Rodham Clinton ha debilitado tanto a Obama en el transcurso de la campaña que podría ser un nominado seriamente perjudicado.
Los expertos señalan sondeos que muestran que casi 50% de los partidarios de Clinton, en Indiana, han indicado a los encuestadores de salida que antes votarían por el senador John McCain, presunto nominado del partido republicano, o se quedarían en casa, que votar por Obama.
Existe una opinión contraria que dice que Clinton, de hecho, ha sido, sin querer, una mentora para Obama, una adversaria que le ha enseñado mucho y lo ha hecho mejorar.
En medio de la presunta carnicería, es fácil pasar por alto que él le debe mucho a Clinton, que sin su reto, sería un candidato muy diferente hoy en día, y no necesariamente más fuerte. Abundan las razones:
LO CONVIRTIÓ EN UN EXTERMINADOR DE GIGANTES Independientemente de lo que suceda en el otoño, si Obama llega a ganar la nominación, será recordado como el candidato que venció a los Clinton. “Es más fuerte por haber derrotado al campeón”, dice Ed Rogers, cabildero republicano y ex asistente de Ronald Reagan y George H. W. Bush.
LO HIZO ENOJAR La campaña implacablemente esperanzadora de Obama lo puso en peligro de ser visto como débil, una versión 2008 del “factor de debilucho” que atormentó a George H. W. Bush hace 20 años (antes de que Bush, entonces vicepresidente, se embarcara en una de las campañas presidenciales más agresivas, y sucias, según algunos, en la memoria reciente). De hecho, un candidato gana cierta credibilidad política al liarse en una contienda. Los asistentes del actual Presidente Bush cuando era gobernador de Texas, dijeron que el reto presentado por McCain, en el 2000, lo hizo mejorar enormemente.
LA CLASE TRABAJADORA Si Obama llega a ganar la nominación, uno de los retos característicos de su campaña electoral general será su habilidad para ganarse al tradicional electorado de clase trabajadora que ha seguido en gran número a Clinton en estados como Ohio y Pennsylvania.
El éxito de Clinton con este grupo electoral expuso la vulnerabilidad de Obama con ello —una vulnerabilidad que quizá el senador podría no haber sabido que existía a tal grado, si Clinton se hubiera retirado temprano y él hubiera ganado rápidamente la nominación.
En las últimas semanas, ha empezado a realizar más eventos a menor escala, para hablar más de los retos económicos de su familia mientras crecía (para abordar acusaciones de elitismo). Pareció prestar atención a la crítica recurrente de Clinton de que él sólo tenía que ver con “crear una atmósfera” y “pronunciar discursos estupendos”.
EL FACTOR WRIGHT Aunque esto no involucra a Clinton directamente, la larga batalla de las elecciones primarias permitió que el surgimiento y resurgimiento del antiguo pastor de Obama, el reverendo Jeremiah Wright Jr., se diera ahora, en vez de más tarde.
Se asumía en términos generales que Wright habría sido un asunto en algún momento, así que mejor para Obama que haya sido ahora, que en octubre.
“Es muy probable que volvamos a escuchar del reverendo Wright”, dijo Dan Payne, asesor de medios demócrata. “Sin embargo, de ahora en adelante, la gente de Obama será capaz de manejarlo como noticia vieja”.
La forma en que Obama manejó la controversia Wright también indicó una evolución que podría serle de beneficio.
LO AYUDÓ A DEFINIRSE Allí están los ejemplos de Michael Dukakis y John Kerry, ambos hijos serios y sobrios de Massachusetts que disfrutaron de contiendas primarias relativamente fáciles antes de ser vencidos en las elecciones generales, en 1988 y el 2004, respectivamente, por dos generaciones de Bush. Ambos podrían haberse beneficiado de pruebas iniciales más difíciles. “Unas primarias difíciles pueden desarrollarte anticuerpos”, dijo Rogers.
Hoy, Obama es un candidato mejor preparado y mejor definido, y sin duda, más fuerte, de lo que habría sido sin su rival.