Socorristas rescataron ayer vivas a ocho personas, entre ellas cuatro niños, bajo escombros de lo que eran casas y escuelas en Beichuan, una zona afectada por el terremoto del pasado lunes, provincia de Sichuan.
Entre los rescatados hay tres alumnos de una escuela. Otro estudiante fue liberado de las ruinas de lo que fue un colegio donde, según rescatistas, se siguen oyendo gritos de ayuda.
Debido a la política del “hijo único” impuesta por el Gobierno comunista para moderar el rápido crecimiento de la población, muchas familias han perdido a su único descendiente, y así la sola oportunidad de seguir con el legado familiar y de mantener su apellido.
Ayer los socorristas rescataron a un sobreviviente al que, en una delicada acción que duró doce horas, hubo que amputarle una pierna y luego un brazo para liberarlo. Él constaba entre los desaparecidos. Fue su hija quien oyó su voz débil entre los escombros. “Dije: ‘¿Papá, papá?’, y él me respondió: ‘Sí... tengo sed’; yo le contesté: ‘¡Papá, no hables, necesitas tu oxígeno, voy a buscar a alguien para que te salve!’”. Varias personas pudieron ser salvadas en operaciones extremas de este tipo y ayer había otras dos que esperaban ser rescatadas.
Casi cinco millones de chinos quedaron sin techo por el sismo y los muertos serían 50.000.
Liu Yuan, de 23 años
Hija de sobreviviente mutilado
“¡Papá, papá, no hables, necesitas tu oxígeno! ¡Voy a buscar a alguien para que te salve!”.