Al cooperar con las leyes espirituales, logro libertad de espíritu.
Libre
Al abrir mi mente a la inspiración infinita de Dios, por medio de la oración y la meditación, acepto mi libertad de cualquier limitación. Esta libertad comienza en mi mente y corazón al buscar y cooperar con estas leyes espirituales.
Dios es amor y siempre
busco ser amoroso en mis interacciones con los demás. Dios está presente en toda vida, así que cada día busco el bien, latente en cada situación. Dios es la sabiduría que me guía a través de cada decisión, y siento confianza y seguridad.
No tengo que esperar una semana, un mes ni un año para sentir la libertad que disuelve cualquier reto en la vida. Coopero con las leyes espirituales y soy libre para expresar lo mejor de mí y recibir lo mejor a cambio.
Siento la libertad verdadera del espíritu.
–Salmo 106:1
“¡Alabad a Jehová, porque Él es bueno, porque para siempre es su misericordia!”.