- MAY. 17, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Familiares en el velatorio de las víctimas de accidente.
Ni la lluvia ni la hora fueron obstáculos para que un centenar de personas esperara la llegada del cuerpo de Jefferson Hernández Campoverde, conductor del bus de la coop. Mariscal Sucre que se accidentó la noche del miércoles en la carretera Cuenca-Molleturo-Naranjal, donde fallecieron seis comerciantes, todos oriundos de Milagro, Guayas.
Los compañeros de trabajo de Hernández, que era conocido como el Flaco, se reunieron alrededor de las 21:00 en las afueras de la sede de la cooperativa, donde aguardaron una hora hasta el arribo del vehículo que trasladó desde Cuenca el cadáver de su compañero.
Luego de 20 minutos, familiares y amigos de Hernández lo trasladaron hasta el recinto La Unión, ubicado en la vía a la parroquia Mariscal Sucre, donde se efectuó el velatorio.
En la localidad, Marina Bazán abrazaba al pequeño Robertito, quien tendrá que crecer sin su padre, al igual que su hermano de 7 años que fue procreado en un compromiso diferente.
“Él salió el martes en la noche y regresó muerto”, expresó Bazán mientras observaba una fotografía de su esposo, con quien convivió cuatro años.
Mientras, en la ciudadela Elvia María, en Milagro, el drama se repetía, pues ese día también arribó el cadáver de Esperanza Castillo, otra víctima del mismo accidente.
Su madre, Clara Franco, no dejaba de llorar pese a que sus familiares la consolaban.
Castillo, según uno de sus sobrinos, no hizo el viaje de ida con sus compañeros comerciantes hasta Cuenca. Sin embargo, decidió regresar a Guayaquil con ellos en el bus de la coop. Mariscal Sucre, sin imaginarse que le costaría la vida.