Ecuador ofreció este viernes a las petroleras foráneas que operan en el país reducir un controversial impuesto a las ganancias extraordinarias, si mantienen sus niveles de producción por lo que resta del año, en una medida que busca elevar el bombeo en el estratégico sector.
Para ello plantea modificar el decreto 662 que mantenía para el Estado el 99% de los ingresos adicionales por la venta de petróleo.
Un menor impuesto a los ingresos extraordinarios, que ha estancado las inversiones de las petroleras en la nación miembro de la OPEP, también allanaría el camino para que esas firmas firmen nuevos acuerdos con el Gobierno, que desea incrementar sus ganancias en el sector de la energía.
El ministro de Petróleo ecuatoriano, Galo Chiriboga, dijo a ejecutivos petroleros que el Gobierno buscaba que dentro de cuatro meses sean firmados nuevos contratos bajo los cuales las compañías se convertirían en operadoras y abandonarían los pactos que les permitían quedarse con una parte del crudo extraído.
Mientras tanto, agregó, las petroleras podrían firmar contratos interinos de participación para que "operen con claridad".
"El Estado ecuatoriano busca buenas relaciones con las empresas privadas", precisó Chiriboga a periodistas durante el encuentro con ejecutivos.
La producción de crudo en general, una de las principales fuentes de ingreso del país, ha caído en los últimos meses, de acuerdo a cifras del Banco Central.
El presidente Rafael Correa, sorprendió el año pasado a los inversores al tomar la mayor parte de los ingresos de las petroleras que estuviesen por encima del precio contractual pactado.
El mandatario también inició negociaciones con esas firmas con el fin de incrementar la participación estatal en los acuerdos.
En abril, Correa suspendió unas conversaciones avanzadas que mantenía con varias compañías, entre las que figuran la petrolera estatal de Brasil Petrobras y la española Repsol-YPF, para acelerar la modificación de los contratos y que el Estado pudiese quedarse con todo el crudo extraído por ellas.
El trato temporal recortaría el impuesto a un 70 por ciento, desde el 99 por ciento actual, a cambio de que las firmas sigan adelante con sus planes de inversión y retiren las demandas presentadas contra Ecuador en tribunales internacionales.
Repsol-YPF previó este mes que su bombeo diario caiga un 10 por ciento ante el congelamiento de sus inversiones en el país sudamericano. Otros ejecutivos de la industria dijeron que han recortado sus inversiones porque el impuesto a las ganancias extraordinarias tornó a su negocio inviable.
No hubo disponible algún ejecutivo de esas empresas para comentar al respecto.
La propuesta se presentó a petroleras de Canadá, China, Francia, España, Brasil y Estados Unidos.