El sismo en China deja a miles de personas bajo las ruinas de escuelas y otras edificaciones.
Más de 40.000 personas murieron, desaparecieron o quedaron sepultadas tras el terremoto que afectó el pasado lunes el sudoeste de China, informaron ayer fuentes oficiales, cuando comienza a conocerse la real dimensión y el horror que ha causado el devastador sismo.
Decenas de miles de soldados, bomberos y civiles se apresuraban para intentar salvar a las más de 25.000 personas entre los edificios reducidos a escombros por el mayor sismo del lunes, de magnitud 7,9 en China, en más de treinta años, que derrumbó viviendas, escuelas y hospitales.
Muchos niños que iban a la escuela quedaron sepultados mientras se encontraban tomando una siesta durante la tarde. Se encontró el cadáver de un menor que aún estaba sosteniendo un lápiz.
La televisión china difunde sin interrupción imágenes de cuerpos retirados de los escombros, pero también de sobrevivientes, a menudo heridos graves al derrumbarse una escuela, fábricas, hospitales o casas.
El panorama es desolador. “Ya no tengo casa, se derrumbó. No queda nada y ahora espero que el gobierno venga a reconstruirla”, aseguró Li Jun, un obrero siderúrgico de 20 años en la ciudad de Dujiangyan.
Desde un amasijo de cemento y vigas de acero se escuchaban todavía gritos. Allí había una escuela borrada por el terremoto y en la que sin ninguna herramienta, los vecinos de Yingxiu buscaban entre los escombros, relata la agencia oficial China Nueva. Así pudieron rescatar el cadáver de He Xinghao, de 15 años.
La mayoría de las carreteras fueron destruidas por el sismo o son intransitables por los deslizamientos de tierra, esto obligó a los socorristas a caminar para llegar a las localidades diseminadas en esta zona montañosa de Sichuan, lo que limita la cantidad de víveres y medicamentos que pueden trasladar para los afectados.
Li Haijun, de 29 años y cuyo hermano pequeño está aún sepultado bajo los escombros, se lamentaba de la lentitud en el rescate. “Necesitamos agua, comida, no tenemos un sitio donde vivir”, clamó.
Aeronaves cargadas con ayuda humanitaria y socorristas trataron de mitigar los estragos del terremoto en la provincia de Sichuan, donde murieron 14.463 personas, según el último balance anunciado ayer por China Nueva, la cual informó que hay más de 30.000 desaparecidos en la ciudad de Shifang, cerca del epicentro, donde también murieron 2.500 personas.
“Ya no hay casas en numerosas ciudades y suburbios (del distrito de Wenchuan). Todo ha sido arrasado”, afirmó Wang Yi, jefe de la policía militarizada.
La cifra oficial de muertos llegó ayer a 14.866, mientras socorristas removían pedazos de edificios buscando señales de vida.
DETALLES: Escenarios
Decenas de miles ayudan
Más de 100.000 personas trabajan ya en las labores de socorro y ayuda tras el sismo del lunes en Sichuan, fue el más grave registrado en China desde el de Tangshan, cerca de Beijing, en 1976, que dejó 242.000 muertos.
Impaciencia
El primer ministro chino, Wen Jiabao, que supervisa los trabajos, no pudo ocultar su impaciencia ante la lentitud de las tareas de rescate.
Contingente llegó a pie
1.300 médicos y enfermeras del ejército, acompañados por soldados, lograron el pasado martes llegar a pie hasta el distrito de Wenchuan. Unos 238 estudiantes fueron incinerados y 147 se dan por desaparecidos.
Toneladas de amoniaco
Dos plantas de productos químicos fueron destruidas por el terremoto en Yinghua y más de 80 toneladas de amoniaco vertidas, lo que provocó que más de 6.000 personas fueran evacuadas.