- MAY. 15, 2008 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Con el fin de ‘El Cholito’ se puede decir que se inauguró una nueva era de las telenovelas producidas en el Ecuador, pero la gran paradoja es que todo sigue igual.
El final fue la confirmación de lo que se venía perfilando hace meses: no existían guiones ni los personajes estaban desarrollados de tal forma que permitieran un cierre digno de la trama central, y menos de las tramas paralelas.
Esa falta de guionistas hábiles, con dominio técnico del oficio, y más que nada originalidad, es lo de siempre. La pata de la cual cojea la televisión ecuatoriana en bloque desde hace mucho tiempo. La televisión es, sobre todo, la capacidad de generar expectativa e interés.
Nuestros guionistas se aferran a fórmulas y le dan y le dan hasta que del limón no queda ni la cáscara.
¿Exagero? Pasémonos de canal y veamos el especial del Día de la Madre de ‘Bailando por la boda de mis sueños’, otra franquicia (una misma fórmula que se repite a la enésima potencia) que se transmite por Gamavisión. ¿Qué presentaron como “sorpresas de la noche”? Lo mismo: Las mamitas en el set o las llamadas telefónicas de los hijos/hijas o de las madres que estaban lejos. A la tercera de esas, la “sorpresa” era un chiste, nada más.
¿Nos desviamos del tema Cholito? Algo, pero era necesario argumentar el asunto de los guionistas. Mañana retomamos ‘El Cholito’, aunque ya no por el mismo canal y menos a la misma hora.