El animal era la mascota de la familia del menor, quien sufrió heridas en la mejilla.
Jorge Villamar Sorroza, de 2 años y medio de nacido, siempre ha sido un niño muy inquieto y juguetón, según recuerda su mamá, Fátima Sorroza.
Sin embargo, el pequeño no podrá ni siquiera moverse libremente en los próximos cuatro días, tiempo que deberá permanecer internado en el hospital Roberto Gilbert Elizalde. Esto, después de que el pasado martes fue atacado por su mascota, un perro tipo pitbull.
El hecho ocurrió alrededor de las 09:30 en la casa del menor, ubicada en la manzana A de la cdla. Brisas del Norte.
Según los familiares de la víctima, el ataque se produjo porque el pequeño se acercó al can y cogió la tarrina donde el animal tenía su comida.
“El perro se enfureció y se lanzó sobre Raúl”, dice Sorroza, quien señala que al oír los gritos del menor, ella y su suegra salieron corriendo a la sala y juntas lograron liberar al niño.
“Mi suegra agarró de la cabeza al perro y yo tuve que esforzarme por quitarle los colmillos del rostro de mi hijo”, agrega.
Tras la agresión, el pequeño fue trasladado de emergencia al hospital Roberto Gilbert, donde se le practicó una cirugía facial a las 17:00. La operación culminó cerca de las 22:00.
Por las mordidas del perro, el menor sufrió heridas superficiales en la mejilla izquierda, por la ceja y el mentón. Además se le suturaron catorce puntos en el lado derecho de la cabeza, por el golpe que tuvo al caer al ser empujado por el can.
CUIDADOS
Sorroza indica que el perro nunca había atacado a nadie, pues siempre permanecía encadenado afuera de su vivienda. “El día que lastimó a mi hijo, lo metimos a la casa porque hacía mucho calor afuera”, señala la mujer, quien informa que el can se lo regalaron hace un año.
Dice que desde que está en su vivienda, el animal no ha sido vacunado contra la rabia, por lo que hoy se tiene previsto iniciar la aplicación de las dosis antirrábicas al pequeño.
En tanto, la mascota fue llevada al departamento de Zoonosis de la Dirección de Salud.
Un médico del hospital Gilbert, quien no se identificó, afirma que este tipo de casos son muy frecuentes. “Los padres no se dan cuenta de que al tener un perro pitbull o un bóxer están arriesgando la integridad de sus hijos, porque son los niños las principales víctimas”, expresa el galeno, quien opina que se debe prohibirse tener este tipo de animales en casa.
Sin embargo, la única ordenanza que hay al respecto es la que establece que perros o gatos no pueden deambular libremente, que deben portar un collar, estar vacunados y que sus dueños no deben permitir que ensucien calles, plazas y parques con sus deposiciones.
CRONOLOGÍA: Ataques de perros
2002, octubre 16
Milton Viteri Ríos denunció que sufrió cortes y desgarramientos en brazos y piernas cuando lo atacó un perro pastor alemán en las calles 42 y la J, suburbio.
2004, octubre 17
En Manuel de J. Calle, Cañar, sufrieron heridas graves César Matute, de 60 años, Luisa Torres de 64 y Johanna Palaguachi, de 18, al ser atacados por un pitbull.
2006, enero 7
El rostro del niño Elías Bustos Gurumendi, de 4 años, fue desfigurado por un perro pitbull que lo atacó mientras jugaba en Los Vergeles, en el norte de Guayaquil.
2007, octubre 12
El menor J.G.A.A., de 13 años, fue mordido en el cuello por un perro pitbull cuando recogía una pelota en la 28 y la E, en el suburbio oeste.
2007, noviembre 15
Víctor Hugo Guerra Samaniego perdió el dedo meñique de la mano izquierda cuando fue mordido por un perro pitbull al arrimarse a una vivienda de Gómez Rendón y Lizardo García.
TEXTUAL: Riesgo
Fátima Sorroza
MADRE DE NIÑO AFECTADO
“Aunque parezcan inofensivos, tener un perro pitbull es muy peligroso. Casi pierdo a mi hijo por eso y por eso recomiendo no tenerlos en casa”.