Los afectos y los desafectos marcan nuestras vidas. ¿Razones?, ciertamente que existen; sin embargo, llevamos sobre nuestros lomos un fardo tan abultado de simpatías y antipatías que nos resulta imposible tejer un mapa de posibles causas. Amo a cada una de las provincias de nuestro Ecuador, cuando fueron 20 como ahora que son 24; pecaría de mentiroso si afirmara que a todas las quiero por igual; a Morona Santiago, Azuay, Pichincha, Tungurahua, Loja, Los Ríos y Guayas tengo razones muy especiales para quererlas; a las demás las amo por ser parte de este Ecuador maravilloso en el que vivimos y porque, al conocerlas mejor cada día, las quiero de manera distinta.
Conozco la provincia de Tungurahua desde antes que el volcán del mismo nombre comenzara a hacer sus gracias. El Pastaza, nacido de la unión del Patate con el Chimbo, fue el río que me cautivó con su aterradora belleza; después Baños, la cascada de Agoyán y la carretera hacia el Puyo: un desafío permanente a la naturaleza exuberante, lujuriosa, caprichosa y bella. Juan Montalvo me subyugó y lo sentí presente en la topografía de la ciudad; la quinta de Juan León Mera, en Atocha, siempre colmó mis expectativas. Cuando conocí Ambato la vi como una enorme copa rebosante de energía y progreso que luego se desbordó por todos sus costados dando origen a una ciudad nacida para albergar humanos con calidad de vida y con la calidez propia de sus habitantes. Hoy Ambato es una pequeña metrópolis que posee todo lo que ansía un pueblo digno.
Amables lectores de EL UNIVERSO, si les pregunto quiénes son Fernando Naranjo Lalama y Fernando Callejas Barona, pienso que me responden que son ambateños, porque sus apellidos los delatan, pero ¿qué hacen ellos en Ambato? Son el Prefecto y el Alcalde, respectivamente, de Tungurahua y Ambato; están en su segundo periodo, porque fueron reelegidos abrumadoramente sepultando a las administraciones de “la larga noche socialcristiana”. La provincia y su capital viven una etapa de oro tanto en la administración provincial como municipal; los electores comprenden hoy cuán fácil es progresar cuando se elige a personas competentes y sensatas.
El alcalde Fernando Callejas se ha preocupado de la infraestructura vial y sanitaria; del sistema integral de mercados y de la recuperación del espacio público. La presa Mula Corral, reserva estratégica de agua, y el moderno puente Juan León Mera, por concluirse, pueden ser el sello de su eficiencia y eficacia.
El prefecto Fernando Naranjo pasará a la historia como el hombre que hizo posible la red vial de primer orden que une los cantones y las parroquias de Tungurahua. No escribo por informaciones recibidas. He disfrutado viajando de Mocha a Cevallos, Quero, Pelileo, Patate, Píllaro, Quizapincha y tantas otras poblaciones que hablan de limpieza y de optimismo dibujados en el rostro de sus habitantes.
Vale la pena un fin de semana en Tungurahua. Visiten el Parque Provincial de la Familia, cerca de ochenta hectáreas destinadas para compartir experiencias inolvidables en un fin de semana familiar.