- MAY. 14, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
El 2008 debía ser el año de la alegría en China, anfitrión de los Juegos Olímpicos de Beijing en agosto, acontecimiento que esperaba fuera la celebración de su impresionante crecimiento económico y su aparición como potencia mundial.
Pero no ha sufrido sino tragedias naturales y problemas que ponen a prueba la conducción comunista del país.
El terremoto de magnitud 7,9 que estremeció la provincia de Sichuan el lunes, es tan solo uno de esos percances.
Intensas nevadas dejaron al menos 129 muertos, 1,66 millones de desplazados y un daño económico que alcanzó los 15.400 millones de dólares, a fines de enero y en febrero.
En marzo, protestas contra China en la capital tibetana, Lhasa, dejaron 19 muertos, según el gobierno chino y 140 según el líder espiritual tibetano Dalai Lama, por la violenta represión china.
Además, un brote de la “enfermedad de la boca, manos y pies” deja 39 niños muertos de un total de 27.500 casos.