El presidente ecuatoriano Rafael Correa aseguró este miércoles en París que seguirá intentando la liberación de los rehenes de la guerrilla colombiana de las FARC, tras reunirse en París con los familiares de la franco-colombiana Íngrid Betancourt.
"Vamos a seguir tratando" la liberación de los rehenes, dijo Correa en una rueda de prensa en París que pone fin a una gira europea de tres días que le llevó a España, Bruselas y Francia, destacando que Europa puede "contar con nosotros" de cara a "cualquier acción humanitaria".
Correa, que ayer se reunió con su par francés Nicolás Sarkozy, habló este miércoles con el hijo y el ex marido de Ingrid Betancourt, Lorenzo y Fabrice Delloye respectivamente, así como con Astrid Betancourt, hermana de la rehén en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde el 2002.
El jefe de Estado ecuatoriano se felicitó de que Francia comparta "el compromiso" de "buscar una salida pacífica al conflicto colombiano", al tiempo que recordó que hay ecuatorianos entre los 3.000 rehenes en Colombia.
"Vamos a seguir intentando contactar por motivos humanitario con las FARC", añadió Correa, que precisó que prestará el territorio ecuatoriano o enviará a un delegado para hablar con la guerrilla "si es necesario", pero "sin tener que pedirle permiso a nadie, porque nosotros somos un país soberano".
El presidente de Ecuador reiteró que los contactos con las FARC quedaron rotos tras la muerte de Raúl Reyes el 1 de marzo en una operación colombiana en territorio ecuatoriano.
Interrogado por las acusaciones de Colombia sobre los supuestos vínculos de Ecuador con las FARC, Correa insistió en que la información hallada en el ordenador de Raúl Reyes "no demuestra nada" y añadió que no ve "voluntad política" por parte del presidente colombiano Álvaro Uribe o su gobierno para la liberación de los rehenes.
Las FARC proponen intercambiar a 39 rehenes considerados "políticos", entre ellos Íngrid Betancourt, por unos 500 guerrilleros encarcelados en Colombia.