En el encuentro con funcionarios de la Unión Europea, el presidente ecuatoriano Rafael Correa, además de abordar la crisis diplomática andina, pidió a la UE que colabore con el proyecto campo Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT).
Por este proyecto Ecuador pretende recibir una compensación de 350 millones de dólares anuales a cambio de no perforar las reservas petrolíferas situadas en la Amazonía ecuatoriana.
Javier Solana, representante para la Política Exterior de la Unión Europea, valoró el proyecto como "muy interesante" y aventuró que la UE dará una respuesta positiva al mismo.
Alianza sobre migración
Previamente, Correa se reunió con el comisario europeo de Justicia e Interior, Jacques Barrot, con quien se mostró de acuerdo en articular políticas que propicien "una inmigración concertada".
"Hemos concluido que entre Ecuador y la Unión Europea se puede establecer una alianza ejemplar para la buena gestión de las migraciones", afirmó Barrot a los periodistas, tras reunirse durante media hora con Correa.
El presidente ecuatoriano mostró su preocupación por el hecho de que se "criminalice" a los inmigrantes y pidió que se hable de "inmigración irregular", en vez de "ilegal", pero convino en la necesidad de promover una "inmigración concertada" que implique, según apuntó, mejores condiciones para los emigrantes.
Correa se mostró confiado en que la Unión Europea y Ecuador puedan acordar mecanismos "que sirvan de ejemplo a otros países" en este ámbito.