El ejército del Líbano amplió este martes su presencia en varias áreas en conflicto del país, horas después de informar que los soldados usarán la fuerza para imponer orden luego de casi una semana de feroces combates entre sectores prooccidentales y la oposición liderada por el grupo islámico Hezbolá.
También este martes, el ministro de Relaciones Exteriores de Arabia Saudí, Saud al-Faisal, acusó a Irán de respaldar el golpe de Hezbolá en Líbano, y dijo que eso afectará las relaciones de Teherán con los países árabes e islámicos.
El presidente iraní Mahmud Ahmadinejad reaccionó horas después, diciendo que los comentarios de al-Faisal no reflejaban el punto de vista del rey saudí Abdula. Indicó además que Irán es el único país que no interfiere en los asuntos internos de Líbano.
El incremento de la tensión entre los simpatizantes chiíes de la oposición y los simpatizantes sunis del gobierno ha dejado al ejército como él unico poder que puede actuar como árbitro a fin de resolver la actual crisis.
El ejército, que es respetado por el grupo Hezbolá, ha desempeñado un importante papel al desactivar la violencia que se inició el miércoles al ordenar a las milicias de ambos bandos que abandonen las calles.
Pero el ejército se ha mantenido neutral en el conflicto y no intervino cuando milicianos chiíes de Hezbolá capturaron la mayor parte de Beirut occidental en una asombrosa demostración de fuerza.
El anuncio hecho hoy por el ejército indicaría su disposición a acrecentar su participación en los eventos con el propósito de cesar los enfrentamientos más graves registrados en Líbano desde el fin de la guerra civil en 1990.
Por lo menos 54 personas murieron y decenas fueron heridas en la última ronda de combates.
Las unidades del ejército evitarán la violación a la tregua, inclusive mediante el uso de la fuerza, dijo un comunicado del ejército divulgado en la noche del lunes.