Durante un recorrido hecho por este Diario la semana pasada en varias zonas de la ciudad se constató que Vachagnon incumple el horario en al menos doce sitios.
La concesionaria se defiende con el argumento de que la culpa es de la ciudadanía por no respetar sus horarios, algo que reconocen algunos moradores de las zonas visitadas. Pero también responsabilizan a Vachagnon por incumplimiento de las rutas asignadas.
En el último periodo de vigencia del contrato (desde el año 2002 hasta el 2009), el consorcio Vachagnon recibió al menos una decena de multas de parte de la Municipalidad de Guayaquil.
En un recorrido por doce sitios de la ciudad hubo quejas de los usuarios por mala recolección.
El principal argumento de los funcionarios del Consorcio Vachagnon para explicar el problema de basura en Guayaquil es la mala disposición de parte de la ciudadanía. “La gente bota los desperdicios en las avenidas principales, en los parterres y fuera del horario”, dice Juan Carlos García, gerente de Operaciones de esa empresa.
Sin embargo, durante un recorrido hecho por este Diario la semana pasada en varias zonas de la urbe se constató que Vachagnon incumple el horario en al menos doce sitios.
Por citar un caso: el miércoles anterior, en la entrada a la ciudadela Valdivia, en el sur de la ciudad, los moradores aseguraron que el vehículo recoge la basura alrededor de las 07:00, pero a las 13:05 los desperdicios permanecían regados en la esquina de la primera entrada a los bloques residenciales. Otro caso: en el Guasmo central (av. Domingo Comín y José María y Padilla), los moradores indicaron que el horario acostumbrado es entre 22:00 y 23:00, pero el miércoles no se cumplió, según dijeron.
El martes, en las calles 28 y la Ch, suburbio oeste de Guayaquil, el vehículo recolector sorprendió a los habitantes a las 10:30, cuando solía pasar a las 17:00. El gerente de Operaciones de Vachagnon no precisa una hora fija en esta calle, solo indica que “es en la tarde”.
“El recolector tiene la obligación de tocar la corneta y en los lugares donde no esté tocando, los moradores deben denunciar para tomar los correctivos”, señala Juan Carlos García. En esa zona la frecuencia es de tres veces por semana (martes, jueves y sábados), pero, por ejemplo, el jueves no pasó.
Algunos ciudadanos reconocen que hay personas que sacan la basura después que ha pasado el recolector, pero también responsabilizan a Vachagnon por incumplir los horarios.
“Cómo sabemos a qué hora pasa el carro recolector”, pregunta Graciela Morales, moradora del Guasmo central, en la avenida Domingo Comín. A las dos de la tarde del miércoles pasado, los desperdicios no se habían recogido en la zona.
A las 15:10 de ese día, una recepcionista del conmutador de Vachagnon (600-2660) respondió que ya se estaba “procediendo” en el sector, pero al ser consultada sobre la hora para que los moradores saquen la basura recalcó: “No hay una hora fija, puede haber retrasos porque las unidades se dañan o están en otro sector”. García se comprometió a entregar los horarios fijos en los diferentes sectores de la ciudad.
En los guasmos, la acumulación de basura “es un problema de todos los días”, dice José Luis Echeverría, miembro del Observatorio Ciudadano de los Servicios Públicos. En varias ocasiones, indica, ha presentado quejas al Municipio y al Consorcio Vachagnon. “Frente a nuestras instalaciones hay un botadero, deben pasar de 13:00 a 15:00 los martes, jueves y sábados, pero lamentablemente no cumplen”, agrega.
“Puede ser que exista un error y hay que tomar correctivos”, expresa García y anuncia la reanudación de una campaña de concienciación en el suburbio. Aunque se comprometió el jueves a informar sobre las campañas pasadas y a las que están obligados según establece el contrato, hasta el cierre de esta edición, el sábado, no lo hizo.
Detalles
Pagos a carretilleros
Algunos moradores del suburbio oeste aseguraron que para no acumular basura en sus viviendas les pagan a los carretilleros $ 0,50, $ 1
y hasta $ 1,50 a la semana para que se lleven los desechos.
Mal trato a usuarios
En el norte hubo quejas contra quienes recogen la basura: por mal trato, no esperar y por no ayudar a los ancianos con las fundas.