Ellas son las que se encargan de que los pacientes sigan las indicaciones de los médicos.
De sus 58 años de edad, lleva 32 ejerciendo la profesión de enfermera, un trabajo que para Rosa Maigua es sacrificado y requiere de empeño, sensibilidad y fortaleza para desarrollarlo.
Comenzó a los 26, cuando hizo su año rural en Tenguel, luego trabajó en el hospital Guayaquil y después pasó al Teodoro Maldonado Carbo, donde labora desde hace 30 años.
Ella se mueve de un lado a otro en la sala de posoperatorio del hospital del Seguro Social, porque le gusta atender a todos sus pacientes.
Indica que siempre llega media hora antes a su trabajo, en cualquiera de los tres turnos en que esté, porque de esa manera revisa lo que deja la guardia anterior y así tiene tiempo para dedicarle a sus pacientes.
Conversa con ellos, les pregunta cómo están, si no les duele nada y, sobre todo, sigue las recomendaciones de los médicos al pie de la letra para no cometer errores.
No le gusta la lentitud y se lamenta de que haya personal que no siente ese amor para los enfermos. “Debemos tratarlos como si fueran un familiar; solo así sabremos estimarlos y atenderlos correctamente”, dice.
Entre sus vivencias afirma que el turno más pesado es el de 19:00 a 07:00 (nocturno), porque no se duerme, ya que como trata con pacientes que recién salen de cirugías, estos necesitan mayor dedicación y no pueden estar sin cuidados.
“No puedo dormir, siempre estoy pendiente de ellos, porque siento que un error puede terminar con la vida de una persona que está a mi cargo”.
Recuerda que una de sus jornadas más difíciles fue la ocasión en que tuvo que atender a 20 pacientes en su guardia porque hubo ese número de cirugías. “Eso fue una locura, llegué súper cansada a mi casa, no podía conmigo”.
Madre de tres hijos, los cuales fueron educados con la ayuda de su madre y esposo, quienes se encargaban de ellos mientras ella trabajaba, asegura que la satisfacción de su profesión es grande y se siente feliz de ser enfermera.
Hoy que se celebra el día clásico de este gremio que cuenta con cerca de 22 mil enfermeras profesionales, pero el déficit supera las 80 mil.
Rosa Maigua hace un llamado a sus colegas para que amen más su labor, que es sacrificada, pero muy emocionante.
Maigua ha trabajado en tres áreas de hospitalización: oncología, terapia intensiva y posoperatorio.
Agasajos
Entre las actividades que se desarrollarán por el Día de las Madre, el hospital Teodoro Maldonado Carbo hará una misa de acción de gracias y luego una sesión solemne.
El hospital Abel Gilbert Pontón (ubicado al suroeste) también agasajará a las enfermeras en su día clásico, mientras que en el hospital de Niño Francisco de Ycaza Bustamante se realizará una sesión solemne a la mujeres de blanco.
Detalles
IESS
El hospital Teodoro Maldonado Carbo, del Instituto Ecuatoriano del Seguro Social, cuenta con 221 enfermeras para atender a los afiliados de todas las áreas que recibe la casa de salud.
Del Niño
En el hospital del niño Francisco de Ycaza Bustamante laboran 196 enfermeras en áreas de cuidados intensivos, traumatología y ortopedia, nutrición, neurocirugía, neumología y emergencia.
Acto
Los hospitales de la Junta de Beneficencia también celebrarán el día de las mujeres de blanco, con actos en honor a su labor.
Opiniones
Rosa Maigua
Enfermera
“Soy feliz con mi trabajo y lo mejor es cuando los pacientes sienten confianza en lo que hago”.
Elvia Valarezo
Enfermera
“Me gusta ayudar a los demás y aparte de mi trabajo ayudo a mis vecinos en lo que requieran”.