Lunes 12 de mayo del 2008 El Gran Guayaquil

Festejo a las madres con música, comida, obsequios y sorpresas

Ellas bailaron y se divirtieron, aunque algunas también lloraron
de dolor.


Bertha Calle, moradora de Sauces V, fue sorprendida ayer a las 06:30 con una serenata interpretada por su hijo, Julio Paladines, del grupo musical Diamante Negro.

“Me tomó por sorpresa”, dijo emocionada Calle, de 52 años, madre de tres hijos. Como una quinceañera, ella salió al balcón de su casa para observar el espectáculo que le brindaba su vástago.

Algo similar se presenció en Tungurahua, entre Calicuchima y Francisco de Marcos, donde Javier Suárez contrató al músico Miguel Reyes para que le cantara a su madre María Romero. La familia y el vecindario en general se mostraron complacidos con el espectáculo que al final agradeció Romero.

Serenatas, obsequios, invitaciones a comer y otros detalles para festejar a mamá se observaron ayer.

Pese a la antelación con la que empezaron a reservar mesas, algunos sitios conocidos como El Gran Chef (avenida  Francisco de Orellana) se saturaron de comensales. Desde las 09:00, decenas de personas hacían filas para aprovechar el bufé de $ 11,90 (incluido el IVA) por persona. El lleno fue total.

También comer al aire libre fue otra opción para ocho familias amigas que se congregaron en la Parrillada Fernández (frente a la terminal terrestre). “Llenamos una mesa con 30 personas”, dijo Gina Acosta.

Con tristeza
Las madres de condiciones menos favorables también recibieron sorpresas.

Sandra y Viviana Garay, de 20 y 32 años, respectivamente, visitaron a su madre en la penitenciaría con una gran torta. Omitieron el nombre de su progenitora y solo mentaron que es la primera vez que celebrarán este día sin su presencia en casa. “Es doloroso porque ella siempre ha sido una mujer muy buena”, anotó Viviana.

En la misma fila de visitantes para ingresar al centro de reclusión se encontró a Lady Gómez y Esperanza Arreaga, esta última cargaba 72 rosas que iban a ser repartidas por Gómez en el pabellón de las mujeres. “Esta es una costumbre que mantiene mi esposo, Geovanny Bazurto, por el Día de la Madre. Él tiene aquí en la penitenciaría ya tres años”, manifestó la joven.

Momentos de melancolía también se vivieron en los cementerios General (av. Julián Coronel) y Ángel de María Canals (29 y la F), al escuchar a los músicos que cantaban melodías frente a las tumbas de las madres fallecidas.

Como todos los años, Teresa Canizares, de 46 años, primero fue a la misa de 07:30 y luego visitó la tumba de su madre en el cementerio Ángel de María Canals. Había colocado en su tumba un globo que decía “Feliz día mamá”, porque siempre la recordó así, como una mujer alegre que le enseñó a vivir cada día como si fuera el último.

Maritza Torres
AMA DE CASA

“Compré un obsequio para mi mamá a última hora. Los precios de las cosas están por las nubes”.

Franklin Rendón
Comerciante

“Mi madre quiso que le lleve una serenata, pero me salía un poco caro; de todos modos la complací porque se lo merece”.

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