María dejó su negocio de venta de pescado en una feria limeña, viajó hasta la frontera con Chile, compró documentos falsos y, con la confianza de que Dios escucharía sus oraciones, logró entrar al país donde sus amigas le habían contado conseguiría lo que en Perú no tendría nunca.
Y es que en los últimos años Chile se ha convertido en un imán para los inmigrantes, sobre todo de los países vecinos, que atraídos por su estabilidad económica tratan de burlar algunas veces los controles fronterizos y se embarcan en una aventura que no siempre tiene un final feliz, como el de María.
Hacia fines del año pasado, un peruano de sólo 22 años, que ingresó de manera ilegal a Chile, trató de regresar a su país y al cruzar por un paso fronterizo clandestino pisó una mina y murió desangrado.
Según cifras del Ministerio del Interior proporcionadas casi 300.000 extranjeros residen legalmente en Chile, la mayoría provienen de Perú, Argentina, Bolivia y Ecuador.
Pero el número de ilegales no es preciso.
Chile anunció en octubre un proceso de regularización migratoria que acabó en febrero al que se acogieron casi 50.000 personas, un 74% de nacionalidad peruana, entre ellas María, que prefiere no revelar su verdadero nombre y que ahora cuenta con documento de identidad chileno.
"Mis amigas me dijeron que aquí me pagarían bien, aunque trabajara por horas, así que no lo pensé dos veces y viajé por tierra hasta Arica en el 2006", contó a Reuters María, de 37 años, que ahora trabaja en una fábrica y en un restaurante en esa ciudad chilena fronteriza.
"Me quedé más tiempo del permitido como turista y me expulsaron, pero luego compré papeles falsos en Perú por 100 dólares y así volví a ingresar a Chile y aquí estoy", agregó. Ahora María quiere traer a su hermana mayor, pero se asegurará de que ingrese legalmente al país.
Por el aeropuerto y con una maleta con poca ropa y una frazada, llegó a Chile Rosita Tineo hace tres años. Estuvo a punto de ser devuelta a su país, pero su discurso bien aprendido de que sólo estaría de paso porque viajaría casi de inmediato Argentina, le ayudó.
Rosita nunca viajó a Argentina y en Santiago encontró trabajo como empleada doméstica, el mismo que tenía en Lima. Ella cayó en gracia a la familia para la que trabaja, la que le ayudó a regularizar su situación migratoria.
"En Perú ganaba 250 soles (unos 90 dólares) trabajando en una casa, aquí gano más de 500 dólares y tengo seguro", contó.
Mayor control
Así como ha crecido el flujo de extranjeros hacia su territorio, Chile ha intensificado sus controles migratorios y cada vez es más difícil el ingreso ilegal a su territorio, aunque cada cierto tiempo la prensa local reporta casos conmovedores, sobre todo desde su frontera con Perú.
Meses atrás se conoció la historia de un grupo de 18 peruanos, incluyendo mujeres y niños, que fueron encontrados escondidos, completamente hacinados y casi sofocados, en un compartimento oculto en un camión de verduras cerca de Arica.
Además, la prensa local ha informado sobre la existencia de personas que a cambio de dinero ofrecen guiar a viajeros a través de pasos clandestinos fronterizos desde Perú o Bolivia hacia Chile.
"Estos son casos aislados. No estamos hablando de la frontera México-Estados Unidos", dijo el jefe nacional de Extranjería y Policía Internacional, Patricio Rojas. "Tenemos bien controlada la frontera, no es una frontera permeable", agregó.
El funcionario no descartó que mafias lucren con la necesidad de extranjeros por ingresar al país, pero aseguró que cada vez se hace más difícil burlar los controles migratorios, que tiene sus puntos neurálgicos en el aeropuerto internacional de Santiago y en Chacalluta, en el norte.
Unas 12.500 personas en promedio entraron y salieron de Chile diariamente en la última semana desde el aeropuerto y unas 10.000 desde Chacalluta, según cifras de Extranjería. Estos números tienden a duplicarse en temporada alta.
"Nuestros oficiales migratorios están cada vez mejor formados para visualizar, entrevistar y analizar a través de los antecedentes que les proporcionan y tienen la facultad de restringir o negar el ingreso al país si detectan algo anormal", dijo Rojas.
Además los controles migratorios tienen ahora acceso a la base de datos de la policía internacional, aseguró.
"Chile antes era un país de paso, pero ahora se ha convertido en un destino apetecido por los inmigrantes", agregó Rojas.