Perdonar
El perdón es el cumplimiento de una ley divina, una ley que abre mi alma a la presencia de Dios en mí y en otros.
Aun cuando crea que otra persona me ha ofendido, perdono -no solamente por el bien de la otra persona, sino por el mío propio-.
Cuando perdono, asumo responsabilidad en la cocreación de mi vida. No pierdo tiempo culpando a otros por cosas del pasado ni buscando excusas por los resultados actuales.
Invierto mi tiempo y energía en cocrear experiencias nuevas y significativas.
Cuando perdono a alguien, puede que afecte a esa persona, pero yo también soy afectado profundamente. La paz interna, la consideración y el respeto llenan mis días a medida que expreso las cualidades divinas en toda actividad de mi vida.
–Mateo 6:12
“Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”.