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Edición del DOMINGO 11 de Mayo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Los barones del caucho
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En sus inicios (1850) Manaos era una aldea hasta que Charles Goodyear descubrió la vulcanización del caucho y años más tarde Dunlop inventó la rueda neumática, lo que produjo una explosión comercial sin precedentes: el precio del caucho subió y la producción pasó en pocas décadas de 156 a 21.000 toneladas anuales. Brasil era el vendedor del 88% del caucho que se consumía en el mundo y casi todo él salía de Manaos o pasaba por ahí. Nacieron así los barones del caucho, que manejaron fabulosas sumas de dinero y vistieron la ciudad con fastuosas mansiones decoradas con materiales y objetos traídos de Europa. Algunos de los testimonios de esa época son la aduana y el gran muelle flotante, ambos proyectados y prefabricados en Inglaterra; el Mercado Municipal, un émulo de Les Halles en París, y el Palacio Río Negro. Algunas de esas fábricas y casas siguen en pie a orillas del río Negro y en el centro de la urbe. Uno de los orgullos de sus habitantes es que en 1870 Manaos se destacaba como la primera ciudad de Brasil con luz eléctrica y tranvías. Frente al Teatro Amazonas hay uno, pero sin funcionar.
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