Desde luego abundan en Guayaquil los sitios de comida rápida ofreciendo hamburguesas, perros calientes, tacos, emparedados, sándwiches de toda clase. Los quioscos donde se puede comer pernil o pavo también tienen su atractivo. Sal y Pimienta es la alternativa entre el emparedado simple y el plato caliente.
Si no han estado allá desde hace algún tiempo no reconocerán el lugar. Recordarán aquel espacio reducido, la dificultad que tenían para conseguir una mesa en horarios de almuerzo. Pues ahora se ha ampliado el local, la remodelación permite ofrecer un sitio más funcional.
En primer lugar se incrementó el número de mesas, tal como ocurre en los lugares de comida rápida, mas la diferencia estriba en que Sal y Pimienta es polifacético. Una inmensa chimenea contribuye a dar al ambiente un toque casero de gran calidez. Se ha perdido aquella sensación de estrechez que limitaba a los clientes. El personal es muy atento.
Encontrarán en la sección de los embutidos productos de excelente calidad. Si desean prepararse un choucroute con auténtico sabor alemán, allí están la col, las salchichas de varios tipos, el jamón de Praga, la carne de cerdo, pero también un insólito enrollado de prosciutto con mozzarella elaborado en los Estados Unidos. Si desean almorzar, el bufé diario les permitirá escoger entradas, ensaladas, comidas frías que más les apetezca.
Desde luego, los platos fuertes combinan lo nacional: secos, guatita, estofados, pastas italianas, copiosa lasaña, canelones, pollo, chuletas de chancho. Las variedades de panes son atractivas. Los postres múltiples alegran el ambiente y pueden llevar a casa las tortas que deseen. Desde luego, encontrarán vino, cervezas nacionales o extranjeras. Los amantes del chocolate hallarán croquetas deliciosas. La palabra delicatessen, de origen alemán, viene a significar alimentos selectos o exquisiteces. Pues hay como un toque alemán casi imperceptible en este concepto de servicio que ofrece Sal y Pimienta.
Se siente que Manfred Krauth no está lejos. Faltaría poco para convertir el sitio en taberna de Bavaria. Hay momentos en que un sándwich de charcutería acompañado de una cerveza helada sabe a gloria. Si tienen suerte, también conseguirán un paté de hígado de pato hecho en Ecuador casi tan bueno como el francés. Sal y Pimienta es un lugar adonde acuden ejecutivos, pero donde también se reúnen grupos de amigos o amigas para tomar café, té, chocolate caliente con una que otra golosina. Alre-dedor existen muchos edificios llenos de oficina, dos canales de televisión. La actividad comercial es intensa.
El Hotel Colón ofrece además su cafetería con una selección muy grande de platos a la hora del bufé. El menú cambia constantemente. Tienen otras opciones: un bar acogedor, el restaurante Portofino, aunque Epicuro prefiera siempre Vereda Tropical, donde les aconseja comer un bife importado de Argentina o Estados Unidos con una copa de vino tinto. Si avanzan hasta el centro comercial, Wine & Cigars tiene un excelente surtido de tabacos y licores, hay un restaurante japonés y diversas tiendas. No dejen de visitar Sal y Pimienta. Es la grata sorpresa del momento.