En una época donde pasó a ser historia el karate de Bruce Lee o el kung fu de David Carradine, Jackie Chan se destaca por aprovechar la misma gloria de las artes marciales, agregándole el mejor sentido del humor, en cine. Reuniéndose por primera vez con su más serio competidor, Jet Li (Fearless y Once upon a time in China), Jackie vuelve ahora con la película The Forbidden Kingdom, con la mejor intención de recrear una buena historia de kung fu llena de acción, aventura, fantasía y humor, recuperando al mismo tiempo la antigua filosofía oriental que parecían haber perdido.
Pregunta: ¿La imagen pública de las artes marciales cambió bastante desde la época en que se habían puesto de moda con Bruce Lee o David Carradine?
Respuesta: Sí. Pienso que las artes marciales cambiaron, como el cine. Antes había solo una cámara, después apareció el monitor y más adelante usaron computadoras. Ahora, todo cambió. Lo mismo con las artes marciales donde solías tener que pararte en una pierna por una hora. Ahora, la gente cortó lo aburrido. Combinaron las artes marciales con el baile, con breakdance, con acrobacias. Las artes marciales están mucho más actualizadas y son mucho más excitantes que antes.
P: ¿Se perdió también la filosofía oriental que además estaba asociada con la práctica física?
R: Sí. Con la actualización y el entusiasmo también se perdieron la filosofía y los temas tradicionales como el respeto. Es cierto. Los chicos de hoy quieren jugar un videogame demasiado rápido, dando vueltas, tirando patadas, haciendo demasiadas cosas. Pero no aprendieron el espíritu. Solo conocen la secuencia de acción. Aprenden las artes marciales rápido, pero no las aprenden desde la base, cómo pararse, respetar, protegerse. Ahora, todo cambió.
P: ¿El cine o los videojuegos son los culpables del cambio?
R: En los viejos tiempos solían enseñar en el cine la filosofía como el respeto y todos esos temas. Pero ahora ya nadie filma ese estilo. Incluso en China combinan las artes marciales con baile y acrobacia. Supongo que es otra forma de ser.
P: ¿Y qué opina sobre la filosofía occidental y la actual propuesta de un boicot mundial a las olimpiadas en China por lo que pasa en Tíbet y Darfur?
R: Justamente, me nombraron embajador olímpico. Y me gustaría destacar que las olimpiadas son las olimpiadas, no se puede mezclar con política. Para mí significan paz, amor y unión. Cada cuatro años, no importa el país que sea, no sé por qué, pero siempre hay gente que se opone. Y este año todos se están concentrando en China. Solo por el hecho de querer parar la antorcha olímpica, saben que van a salir en las noticias. Cuantas más películas hagamos sobre China, más turistas vendrán a China. Todos serán bienvenidos para ver las olimpiadas.
P: ¿Se puede comparar el estrellato y la atracción pública que usted tiene en Asia o en su propio país con la fama de Hollywood y el resto del mundo?
R: Me parece que en Estados Unidos el entusiasmo de la gente es mucho mayor que en Asia.
P: ¿Es verdad que más allá de la ficción en The Forbidden Kingdom, en la realidad, también le enseñó a luchar kung fu al jovencito protagonista, Michael Angarano?
R: Pobre chico, realmente pobre chico. El primer día que lo vi tenía mis dudas de que podía ser el protagonista. No lo conocía de verdad. Bajito, sin músculos. Pero confiaba en la elección del director cuando me dijo que le parecía bueno. En el estudio, la mayoría de las veces, me quedaba tranquilo, pero podía ver que cuando no actuaba, estaba siempre entrenando y entrenando, todos los días. Hasta que un día ya no pude aguantar y empecé a corregirlo. “Así no, así”. Y le enseñé. Aprendió muy rápido, muy bien.
P: ¿Recuerda con cariño la transición de los tiempos en que era discípulo de Bruce Lee, ahora que se volvió un verdadero maestro del kung fu?
R: Todavía no puedo creer que me haya convertido en maestro tan pronto. Pero también me doy cuenta de que vengo trabajando desde hace treinta años. Y mi propio maestro incluso ya falleció. ¿Ahora yo soy el maestro? Me parece gracioso. ¿Qué puedo hacer? Así es la vida del ser humano.
P: ¿En la película de dibujos animados Kung Fu Panda también interpreta a un maestro de kung fu, agregándole la voz al personaje Monkey Master? Al menos ahí no se lesionó en ninguna pelea ‘animada’.
R: Cuando se filma una película en Estados Unidos igual no hay demasiadas lesiones, porque tienen un capitán de seguridad, hay gente de la compañía de seguros en el estudio. Y todo lo que yo hago lo tienen que revisar primero. Se fijan que esté bien. Pero le agradezco a Disney y Dreamworks que filmen películas con cultura china como Mulan o The Forbidden Kingdom y Kung Fu Panda. Todo lo que hacen en Occidente, nosotros lo conocemos. Superman, lo conocemos. Batman, claro que lo conocemos. Al Rey Arturo, también. Pero cuando nosotros tratamos de filmar algo de nuestra cultura para afuera, nadie llega a conocerlo, ni siquiera cuando hicimos la historia de Mulan. Pero gracias a Disney, ahora todo el mundo conoce a Mulan. Por eso necesitamos directores norteamericanos y estudios de Hollywood que nos ayuden y filmen películas con cultura tradicional de China. Si llevamos la historia al resto del mundo, entonces podrán entender más a China y habrá más gente que nos visite. Y eso es bueno, ahora que yo soy el embajador de turismo (ríe).
P: En abril ya cumplió 54 años. ¿La edad se nota cuando le tocan las verdaderas peleas de kung fu que no están animadas?
R: Es por eso que cambié mi estilo en los últimos cinco o seis años. Después de Around the world in 80 days filmé The Myth o Robin Hood. Esta vez me tocó volar, pero mi próxima película es un drama muy pero muy pesado, una verdadera historia que terminamos de filmar en Japón. Quiero cambiar. Quiero ser un actor de verdad, no una estrella de acción. La vida de una estrella de acción es demasiado corta. Como Jackie Chan, ya soy un mito que está sobreviviendo. Van más de 30 años. Debo ser el único. ¿Cuánto tiempo puedo seguir peleando? Por eso tengo que cambiar, cambiar y cambiar.
P: ¿Cuando filma las escenas de acción se siente más joven? ¿Lo toma como un juego?
R: Sí que juego cuando filmo las escenas de acción. Y me acuerdo la primera vez que me tocó pelear en esta película. El coreógrafo de luchas nos invitó al estudio con Jet Li y yo pedí que nos mostraran lo que quería hacer. Le volví a pedir que me mostrara una segunda vez, lo miré a Jet Li y pedí que empezáramos a rodar, sin ensayos. Así filmamos. Pero después, el director y el coordinador nos pidió que bajáramos la velocidad. Los dos nos la pasábamos desafiando uno al otro. Si él quería mostrar lo mejor, yo también. Fue divertido.