|
Suplementos
Servicios
|
 |
 |
 |
|
|
 |
|
|
 |
Las madres solteras |
|
| |
Los hombres exigen que la mujer sea crisol de virtudes, fiel hasta la muerte, con cuerpo de diosa, prohibición de engordar, envejecer. La madre soltera será entonces aquella criatura que, al creerse amada, obsequia alma corazón y cuerpo. Culpable de entre-ga prematura, pasea sin embargo su panza con orgullo, desafía al hombre que desaparece después de visitar su vagina aconsejando limpieza uterina, mediante el famoso aborto del que tanto se habla.
La familia solo piensa en la vergüenza que deberá asumir frente a los del barrio. La hija pecadora será considerada como la disoluta que abrió las piernas cuando en realidad apostó su alma con la ternura que tenía represada por una pareja que solo exigió “una prueba de amor”. A veces el macho no vacila en decir al juez que no tiene ninguna culpa, fue seducido por una mujer venal, el hijo con seguridad es de otro. Entonces la madre soltera se vuelve culpable, pierde su autoestima, el sentimiento valorativo de su ser, opta por refugiarse en la soledad agobiante o levanta la cabeza, enfrenta al mundo, ignora la opinión pública. Dentro de ella va creciendo la única compañía que le obsequia la vida.
La madre soltera no piensa en inflarse los pechos con siliconas, le importa poco que sus senos después del embarazo se vuelvan flácidos, que tenga un exceso de grasa en el abdomen. Quisiera ser bella pero no tiene por quién hacer el esfuerzo. La meta inmediata es hacer brotar la semilla, preparar un nido para que nazca el hijo, buscar un trabajo a como dé lugar, cumplir con el empleo hasta que no pueda más. Pone sus dos manos en su vientre abultado, se siente abandonada pero acepta el desafío. ¿Cuántas mujeres, entre aquellas llamadas empleadas domésticas, llegan a la gran ciudad con aquel fardo vergonzoso, el lío en que se metieron por puro amor? Solo pedían ser correspondidas, formar un hogar aunque fuera el más sencillo del mundo, mas se quedaron varadas a medio camino, con la panza brotada, el sueño hecho trizas. Persiste el estigma social, se cierran las puertas.
El hombre no se hace preguntas si la mujer se ofrece. Entra sin más ignorando las posibles consecuencias. Su excusa será siempre: “Ella me lo pidió”. No usará condón porque aquel artilugio le quitaría su cuota de placer. Tampoco se negará a cumplir con la copulación porque la ocasión hace al ladrón. Ella ofrece todo lo que tiene.
La madre soltera, portadora de vida, se vuelve hembra de mala muerte. Llegan los espasmos, da a luz en un lugar cualquiera, con o sin compañía. Olvida todo cuando llega a sus brazos el neonato arrugadito con su primer berrinche, el sujeto que se convertirá en su razón de ser. Recién empieza la batalla para sobrevivir, se siente menos sola aunque todos la abandonen.
Su recompensa quizás será que mañana el fruto de sus entrañas asuma con orgullo su condición y diga por todo lo alto: “Soy hijo o hija de madre soltera. Ella cumplió con dos papeles asumiendo el del padre que nunca tuve”. |
 |
| Walter Spurrier Baquerizo |
| |
 |
|
|
|
 |
 |
| Piedad Villavicencio Bellolio |
| |
 |
|
|
|
 | |
 |
| Agenda |
 | |
| Guayaquil |
| Conferencia |
El departamento de Enfermería del Instituto Oncológico Nacional Dr. Juan Tanca Marengo ofrecerá una casa abierta, de 09:00 a 14:00, en el parqueadero de Solca. Se expondrán temas relacionados a la oncología. Informes al 265-1295. |
Más Actividades | | |
|
| |