Domingo 11 de mayo del 2008 Editorial

Madres imperfectas


El amor que les debemos, entonces, no es por una perfección imposible, sino porque cometieron sus aciertos y errores sin olvidarnos, ayudándonos a crecer hasta donde las fuerzas se lo permitían, mientras ellas mismas aprendían a hacerlo.

Quizás les hubiese sido más fácil sin nosotros; pero nos sostuvieron. Unas lo hicieron mejor porque sus posibilidades eran mayores, pero todas escogieron disfrutar o sufrir con nosotros junto a ellas.

El Día de la Madre se está volviendo cada vez más un asunto comercial. Por eso las imágenes publicitarias de estos días no tienen mácula. Son falsas. Las madres no son perfectas, no podrían serlo.

Pero eso precisamente nos obliga a respetarlas y quererlas más.
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