La realización personal para algunas mujeres es importante antes de la maternidad.
Luego de cumplir una larga trayectoria como atleta y acumular logros nacionales e internacionales, a sus 42 años, la deportista ecuatoriana Martha Tenorio, espera gemelos.
Han transcurrido 10 años de su matrimonio con Miguel Benites, de 48 con quien compartió su último logro de atletismo en Denver, Estados Unidos, en octubre del año pasado.
“Este regalito se lo debo a mi esposo”, manifiesta entre sonrisas, telefónicamente desde EE.UU., al referirse al hecho de que son dos bebés los que vienen en camino. Tenorio confiesa que siempre quiso postergar la maternidad para darle prioridad a sus metas deportivas (tiene el récord de Ecuador en maratón de 2 horas y 27 minutos, la segunda mejor marca de Sudamérica y otros triunfos internacionales).
Su caso es el de algunas ecuatorianas que por dar prioridad a su trabajo, estudios y en general a la realización personal, postergan la maternidad.
Andrea Pequeño Bueno, investigadora del programa Estudios de Género, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), dice que estadísticamente aquello es frecuente en mujeres que han accedido a niveles de educación superior. En estos casos, la edad promedio de maternidad es de 26 años.
Según la Encuesta Demográfica y de Salud Materna e Infantil (Enemain 2004), quienes se ubican en los sectores más pobres de la sociedad, tienen en promedio tres hijos más que aquellas de los sectores más ricos.
Las que no tienen ningún nivel de instrucción, en promedio tendrán cuatro hijos más que una mujer que ha accedido a educación superior.
Primero yo, después mamá
Justamente en el grupo de “las más preparadas” es donde se presenta dicha postergación porque se instala una disyuntiva: la maternidad “ahora” o el desarrollo de una carrera u otras expectativas de vida como viajar por ejemplo. La investigadora afirma que estas mujeres “no descartan o desvalorizan la maternidad, sino que bajo la premisa de que una vez cumplidas las metas trazadas, retomarían la alternativa de tener hijos”.
Esto fue lo que pensó Lourdes Camacho, de 35 años. Ella siempre tuvo en su mente que conformaría un hogar después de los 30 años. “Viajaba constantemente como consultora de Recursos Humanos, así que tuve mi hija Bianca cerca de los 35 años”, anota.
El ginecólogo Bernardo Blum, asegura que al menos el 20% de su consulta obstétrica diaria corresponde a mujeres mayores de 35 años y el común denominador de estas es darle prioridad a su realización personal y profesional.
Sin embargo, hay un factor que considerar: La edad puede presentar riesgos para tener un niño sano.
“A los 35 años un nacimiento de cada 400 nace con Síndrome de Down, a los 40 años, la proporción es de uno entre 105 y a los 44 años, uno entre 35”, dice el doctor Fernando Noboa.
La ginecóloga María Auxiliadora Villamar señala que al menos el 90% de embarazos resultan exitosos después de los 35, pero este porcentaje disminuye después de los 40 años, y puede llegar solo al 50% o 60%.
Pese a ello, las mujeres ecuatorianas se arriesgan y apuntan como ventaja al hecho de sentir que emocionalmente son más maduras para educar a sus hijos.
A sus 43 años, Jéssica Elghoul, con seis meses de embarazo, confiesa que su vida de constantes viajes y su “natural inseguridad”, le hacían “inconscientemente”, dejar para después la maternidad. Actualmente ella administra una hostería cerca del mar.
“Trabajé en barcos de turismo por algunos años y viví en Galápagos por 13, aunque compartía mis días aquí en Guayaquil. Siempre he sido como muy libre, pero ahora que va a nacer mi hijo, siento que estoy lista para enfrentar la maternidad con madurez”, afirma aunque reflexiona por un instante el hecho de que cuando ella tenga 50, su vástago tendrá solo siete años.
“Biológicamente una mujer está en mejores condiciones para ser mamá antes de los 30, pero emocionalmente es a partir de esa edad que estará más segura de lo que quiere”, estima la psiquiatra Consuelo Camacho.
En ello coincide la psicóloga clínica Sonia Navas, aunque cree que si esa madre ha sido muy independiente tendrá un poco de problemas en adaptarse a su nuevo estado. Pero en todo caso, afirma, un bebé tendrá ventajas al tener una mamá más segura de sí misma.
A Marcela García, de 40 años, también le preocupa su edad frente a la de su hija de siete meses de nacida, pero cree que esa inquietud se compensa porque siente que su pequeña Natasha recibirá todos los cuidados y atenciones que merece.
“Mi esposo y yo queríamos que nuestros hijos no tuvieran mayores necesidades económicas como lo que nos tocó vivir a nosotros. Es lo que más nos preocupaba antes de casarnos y establecer un hogar. Tuvimos que esperar como cuatro años antes de que ella venga al mundo”, comenta.
Aunque para especialistas como Pequeño la decisión de cuándo embarazarse es “un ejercicio de autonomía que contribuye al bienestar de la mujer”, dicha determinación conlleva también una gran responsabilidad que hay que meditar, pero sin esperar mucho.
Textuales
Martha Tenorio
Deportista, 42 años
“Mis médicos en Estados Unidos me dijeron que ya era tiempo que fuera mamá. Esto también me motivó”.
Lourdes Camacho
Especialista en marketing, 35 años
“Mi esposo y yo teníamos trabajos absorbentes, además estaban mis estudios, así que lo mejor que pudimos hacer fue esperar”.
Jéssica Elghoul
Administra una hostería, 43 años
“Mi vida siempre fue un ir y venir, así que la maternidad no era mi prioridad, hasta el día en que conocí al que hoy es mi esposo”.