El DT argentino dice que no cambiará nada cuando mida a San Lorenzo, aunque enfrentará a la historia y a otros factores difíciles.
Edgardo Bauza (50 años) asumió como de DT de Liga de Quito, en julio del 2006. El argentino llegó a reemplazar al peruano Juan Carlos Oblitas, pero sufrió el rechazo de un gran sector de la hinchada. Al final de la temporada logró el tercer puesto. La revancha del Patón llegó en el 2007, cuando alcanzó el título. Hoy su sueño es ganar la Copa Libertadores, donde medirá a San Lorenzo en cuartos de final.
¿Fue emotivo clasificar en su país, ante su gente?
Más que emoción, hubo felicidad por clasificar frente a un equipo (Estudiantes de La Plata) al que todos daban como candidato. (Ellos) No consideran al balompié ecuatoriano como un fútbol que los puede superar, y haber logrado eso con Liga es realmente una alegría muy grande.
¿Cómo piensa jugarle a San Lorenzo para avanzar en la Copa Libertadores?
No hay que cambiar nada. Hay que seguir jugando como hasta ahora lo hemos hecho. No se pueden plantear los partidos a partir del rival. Tomaré recaudos, pero hay que partir del funcionamiento de Liga.
¿El sistema táctico variará si Liga juega de local y de acuerdo a los rivales?
Sí, tiene mucho que ver el rival y las condiciones en que jugamos. Sabemos cómo nos va a jugar el contrario, entonces de acuerdo a eso utilizamos el sistema, que por cierto solo son dos. Ante Estudiantes, en determinados momentos jugamos con línea de tres y luego, en el segundo tiempo, con dos líneas de cuatro.
La hinchada alba sueña con un título internacional. ¿Liga puede lograr ese objetivo?
Es bueno que se ilusionen. Yo también tengo la ilusión de ganar un torneo internacional como técnico. Llegué a una semifinal (de la Libertadores) y a una final (Copa Conmebol, ambas con Rosario Central), pero no gané el título. Eso indica lo difícil que es ganar un torneo de este tipo.
¿Es una revancha para usted esta Copa Libertadores?
No. Lo que queda claro es que son certámenes complicados porque los escalones son cada vez más difíciles. Hay que jugar contra la historia y contra un montón de cosas, por eso no es fácil. Pero está bien que la gente se ilusione.
¿Qué le dice ahora a la afición universitaria que reprobó su trabajo en cierto momento?
Lo que he dicho siempre: nada y nada. Que lo disfruten. Que vayan a la cancha y que alienten al equipo como es necesario. Nada más.
Usted promovió a varios jóvenes como Joffre Guerrón y Álex Bolaños. ¿Qué les aconsejó para que destaquen?
Consejos no les doy, lo único que les doy es trabajo y más trabajo. Luego se les va acomodando cosas y corrigiendo los errores. Eso es todo. No es obra de la casualidad, son horas y horas de trabajo en el campo. Lo importante es la gran voluntad de parte de ellos para aprender, y el talento de cada uno hace el resto.
En el caso de Guerrón, usted fue uno de los pocos que creyó en él.
Sí, seguro. Antes jugaba en los últimos 20 metros de la cancha, hoy es un jugador de todo el extremo derecho. Aprendió a jugar con un panorama mucho más amplio y aún tiene un potencial mucho mayor del que muestra ahora. Siempre creí que podía rendir en la posición en que lo ubiqué, por eso es una alegría para mí y un beneficio para el equipo.
¿El futuro de Guerrón está en el balompié extranjero?
Sí, tiene todo. Todavía debe aprender a definir sus jugadas, pero de a poco lo está haciendo. Él terminará jugando a otro nivel, eso no lo dudo.