El gobierno incauta la ayuda internacional para luego distribuirla con sus mensajes.
Myanmar realizó ayer un inusual referéndum para aprobar una nueva Constitución, ignorando los llamados de la comunidad internacional para postergar la consulta por la devastación causada por el paso del ciclón Nargis.
Más de una semana después de que Nargis destrozara el delta de Irrawaddy, con vientos de 190 km por hora que formaron una gigantesca columna de agua y pulverizaron todo a su paso, la ayuda humanitaria apenas está llegando a los 1,5 millones de sobrevivientes.
Expertos en salud han advertido sobre el segundo desastre que se avecina con la propagación de enfermedades como diarrea y malaria.
Pese a que los nerviosos votantes recibieron la orden de votar por el sí a una Constitución que consagre el dominio político de la Junta Militar, la de ayer fue la primera elección real en el país en más de dos décadas.
La televisión estatal repetía a los ciudadanos que era su “deber patriótico” aprobar la nueva Constitución. La Junta Militar gobierna el país de 53 millones de personas desde un golpe de estado en 1962.
“Yo voté por el sí. Fue lo que me pidieron que hiciera”, dijo el residente U Kyaing en Hlegu, 50 km al noreste de Rangún.
Incluso antes del paso de Nargis, grupos que se oponen al Gobierno militar y administraciones lideradas por Estados Unidos denunciaron a la Constitución y a la votación como un intento de los militares de legitimar sus 46 años en el poder.
Los generales intentan seguir adelante con su “hoja de ruta hacia la democracia”, que debería terminar con elecciones multipartidarias en el 2010.
En tanto, la administración del presidente George W. Bush evitó ayer criticar directamente el referéndum, y en su lugar argumentó que la Junta Militar debería enfocarse en los esfuerzos de socorro por el devastador paso del Nargis.
Hambrientos y desesperados, los refugiados han acudido en masa a localidades del devastado delta de Irrawaddy, provocando una mayor demanda de los ya escasos recursos locales.
Naciones Unidas pidió 187 millones de dólares en ayuda, aún cuando no hay certeza de que la comida, agua y tiendas que sean llevadas vayan a ser entregadas entre los más necesitados, porque la junta está reacia a aceptar a los trabajadores internacionales de ayuda.
El viernes, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU suspendió brevemente su cadena aérea de ayuda luego que 38 toneladas de alimentos y medicinas fueron confiscados en el aeropuerto de Rangún.
La prensa oficial de Myanmar dijo que la cifra actualizada de muertos era de 23.335 personas, con 37.019 desaparecidos. Según cifras extraoficiales, hay 100.000 muertos y más de un millón de damnificados.
La oposición demócrata de Birmania denunció que el número de muertos por el ciclón Nargis está aumentando día a día debido a las restricciones que impone la junta militar a la asistencia humanitaria y pidió a la ONU que envíe ayuda “por todos los medios”.
“Las autoridades imponen muchos tipos de restricciones a la ayuda internacional, en particular a la de Naciones Unidas, si bien el número de muertos aumenta día a día”, deploró en un comunicado la Liga Nacional para la Democracia, de la detenida premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi.
Además, el régimen militar de Myanmar distribuyó ayuda internacional pero sobre las cajas pegó fotos de los generales gobernantes, al parecer para convertir el apoyo a los miles de damnificados por el devastado ciclón de la semana pasada en una maniobra de propaganda.