El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, volvió a rechazar este domingo la propuesta del gobierno regional del País Vasco, que dirigen los nacionalistas, sobre el futuro del territorio, que incluye dos referéndums considerados ilegales por Madrid.
Zapatero reconoció que tiene "discrepancias" con el jefe del gobierno regional vasco, el lehendakari Juan José Ibarretxe, del Partido Nacionalista Vasco (PNV, moderado) pero le envió un "mensaje de convivencia y de entendimiento" ante la reunión que mantendrán ambos el 20 de mayo.
En ella, Ibarretxe le detallará el contenido de su propuesta para que "la sociedad vasca pueda ejercer el derecho a decidir libremente su propio futuro", según el plan, que presentó el viernes y que quiere que acepte Zapatero.
Ibarretxe propone que los partidos vascos negocien "un acuerdo democrático para la normalización política" de la región, que se apoyaría en dos referéndums, uno en octubre de este año y otro en el 2010.
Este consiste esencialmente en que el gobierno español acepte las decisiones que tome la región sobre su futuro, en reconocer la identidad nacional de los vascos y de la llamada Euskal Herria -que incluye el actual País Vasco, Navarra y el País Vascofrancés- y en crear un órgano institucional común para el País Vasco y Navarra.
La propuesta retoma el grueso de la que presentó en septiembre Ibarretxe, quien ya presentó otra para la "libre asociación entre España y el País Vasco" que fue rechazada en el 2005 por el Congreso de los Diputados español.
La hoja de ruta del presidente vasco es rechazada por el gobierno español porque considera ilegal la celebración de referéndums regionales, ya que no lo contempla la Constitución.
Zapatero insistió este domingo en que los vascos "no quieren aventuras y mucho menos aventuras que traspasen las reglas del juego", en referencia a la ilegalidad de las consultas.
Además invitó a Ibarretxe a "hablar más" con el resto de los partidos del País Vasco, sobre todo con el partido socialista vasco, ya que actualmente es el "principal partido" de la región desde que fue el más votado en las elecciones legislativas españolas del 9 de marzo.
El presidente del gobierno español quiere que el jefe del ejecutivo vasco cumpla con el procedimiento de presentar su propuesta en el parlamento regional y someterlo a voto.
Si es aprobado por la mayoría de los partidos vascos, la propuesta sería votada en el Congreso de los Diputados español.
Zapatero también se mostró a favor del "incremento del autogobierno" en el País Vasco a través de la ampliación del actual estatuto de autonomía, que establece las competencias de la región, al igual que han hecho en los últimos cuatro años varias regiones españolas.
El gobierno regional vasco respondió a Zapatero denunciando que tras su "sonrisa dialogante" esconde "el rechazo, el no por el no, otra vez el portazo", en palabras de la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia.