Domingo 11 de mayo del 2008 El País

Gallaretas mueren envenenadas

Yaguachi, Guayas

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YAGUACHI, Guayas.Los fines de semana, la venta de gallaretas se incrementa en el puente de este cantón.

Todas las tardes, en el puente del cantón Yaguachi, se lo puede encontrar a Ernesto Martillo León, de 18 años, vendiendo atados de gallaretas.

El joven lleva ocho años dedicado a esta actividad que le permite ayudar en el sustento del hogar. Sale a las 05:30 de su casa ubicada en la ciudadela El Girasol, acompañado de su padre, y se dirigen hacia  Guajala, un arrozal cercano al Puente Alterno Norte (PAN).

Regresan a las 13:30 con más de 30 gallaretas, las pelan, las ensartan y enseguida las ponen a la venta. Cuatro de estas aves cuestan $ 5.

“Cuando las gallaretas están gordas no pueden volar y ahí hasta con las manos se las atrapa”, dice León Barros Laborde, de 58 años, quien vende las aves hace 25 años.

Él paga $ 1 por cada gallareta, pero cuando están gordas el precio se incrementa a $ 2.

Jorge Idrovo, consultor ambiental, explica que las gallaretas, marías y patillos, entre otras, son especies endémicas que también se las puede encontrar en Centroamérica y que las estaciones invernales son muy beneficiosas para su reproducción.

“Son unos animales muy inteligentes. Ellos acarrean material vegetal para hacer sus nidos; presienten cuando va a suceder algún tipo de fenómeno y se ponen a salvo. Es un  indicador natural”, refiere.

En cuanto a la cacería, dice que está regulada mediante decreto unificado en la Legislación Ambiental y que está  clasificada en deportiva y de subsistencia.

El consultor revela que estas especies, especialmente las gallaretas, se ven afectadas por las malas prácticas de control agrícola. “En las grandes plantaciones de arroz, los dueños creen que estas aves van a afectar el cultivo y los riegan con fungicidas para envenenarlas. Esto se da especialmente en Jujan, Yaguachi y Babahoyo”.

Hay personas –según Idrovo– que sacan provecho de este envenenamiento y cogen los animales moribundos o ya muertos, los perforan para que parezca que han sido cazados y los venden al público, lo que origina un verdadero peligro.

Sin embargo, Ernesto Molina y Orlando Almeida aseguran que utilizan sus escopetas para capturar estas aves, que se alejan de los arrozales cuando estos se secan y se refugian en las montañas hasta que llegue el próximo invierno.

En la región Litoral, a estas  aves, que son una alternativa para la subsistencia diaria,  se las encuentra en los arrozales, pantanos, manglares o áreas cultivadas, indica el consultor.
El País

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