Dos formas de subsistencia en las zonas rurales que están en peligro por malas prácticas.
Eran cerca de las 08:30 del pasado martes. Descalzo, vistiendo una pantaloneta y una camiseta interior, Freddy Alvarado Villamar, de 50 años, lanzó su atarraya en un estero ubicado en el sector conocido como El Golfo, en la parroquia General Vernaza del cantón Salitre. El día auguraba una jornada de pesca infructuosa debido a la pertinaz lluvia que cayó por varias horas en esta zona.
Fruto del primer ‘atarrayazo’, Alvarado sacó una docena de peces, entre ellos ratones, bocachicos, guanchiches, dicas, barbudos y viejas. “Uno sale con fe...” fue la frase que pronunció este hombre, que lleva once años dedicado a la pesca.
En la provincia del Guayas, a diferencia de Los Ríos, donde rige una veda para los peces de agua dulce desde el 2003 y que va del 10 de enero al 10 de marzo de cada año, esta no existe.
Por este motivo, algunos pescadores artesanales estiman que especies como el bocachico podrían extinguirse.
Al respecto, Fernando Aguilar, biólogo del Instituto Nacional de Pesca (INP), explica que los peces no pueden desaparecer por la sobrepesca, pero sí escasear, ya que algunos capturan los peces juveniles y no los dejan reproducirse.
Dice que en Guayas no se ha hecho un estudio técnico para que se pueda implantar una veda como en Los Ríos.
María Luisa Granizo, directora regional de la Subsecretaría de Recursos Pesqueros, indica que no han recibido un pedido formal de veda y que para declarar una, es el INP el que debe hacer un estudio fundamentado en un análisis técnico.
Mientras tanto, en el recinto La Fortuna, Jimmy Rodríguez insistía en lanzar su red a un estero.
En uno de sus intentos sacó once peces. Esto animó a William Ramos, quien comentó que las especies conocidas como damas y ratones son las más depredadoras, porque se comen a los peces pequeños y a las larvas de camarón.
“Cuando las aguas empiezan a bajar en los ríos (abril, mayo) existe abundancia de peces y ahí se congregan entre 40 y 50 atarrayeros”, comenta José Pérez, pescador de Salitre.
Cuando hay una creciente (diciembre, enero, febrero), las especies huyen hacia los esteros y pozas para reproducirse, según los artesanos.
El biólogo Aguilar aclara que un pez pone miles de huevecillos, pero que la supervivencia es poca. “Ellos paren en varias épocas del año, pero diciembre y enero son los meses más productivos”.
Explica que cuando hay creciente en los ríos la captura de los peces se hace más difícil por la cantidad de agua. “Algunos pescadores hacen malas prácticas utilizando explosivos y hasta veneno”.
Pero hay otros, como Jimmy Rodríguez, que desiste, después de varios intentos, de utilizar la atarraya y prefiere sumergirse en el estero La Fortuna, y con mucha pericia capturar con sus manos las viejas que llegaban al estero por las márgenes.
Otro de los problemas que los pescadores de esta zona evidencian es el uso de los trasmallos (red con varios anzuelos) de ojos pequeños, que atrapan a peces juveniles que mueren ahorcados.
Walter Peñafiel, secretario de la Asociación de Pescadores 10 de Junio de Salitre, comenta que con una veda todas las artes de pesca también se regularizarían.
Según Granizo, en Guayas hay cerca de 3.000 pescadores artesanales pero de mar, mientras que de los de agua dulce no existe una cifra exacta, por lo que en dos meses se hará un censo para clasificar las artes de pesca y el nivel de vida de los pescadores.
“Así ellos podrán acceder al seguro del pescador artesanal, a los cursos de capacitación microempresarial comunitaria y sobre todo al combustible para su actividad, porque el artesano registrado tendrá un cupo que otorgarán las distribuidoras autorizadas, que están ubicadas en los puntos de desembarque de los buques pesqueros y en las caletas”, refiere Granizo.
La funcionaria manifiesta que la Subsecretaría de Recursos Pesqueros se rige bajo la Ley de Pesca, con regulaciones y acuerdos ministeriales, “porque el bien que tutelamos son los recursos naturales bioacuáticos que generan alimento y tienen que ser defendidos y manejados adecuadamente”.
José Luis García, de la Dirección de Gestión de Desarrollo Sustentable de la Subsecretaría de Pesca, menciona que este organismo no tiene aún un tipo de regulación para las especies de agua dulce.
En tanto que en Chongón, en el sur de Guayaquil, se hace un monitoreo de las especies de agua dulce (dica, guanchiche) y a la vez se les está dando las debidas regulaciones con respecto al arte utilizado, según José Luis García.
Cifras
400
Pescadores. Esta es la cantidad aproximada de artesanos que hay en Salitre.
50
Dólares. Es el precio de la gaveta de bocachicos, especie en peligro de extinción.
Detalles
Atarraya
Es una red de forma circular que lleva en su borde plomos, con el fin de formar varias bolsas para capturar a los peces.
Reproducción
Fernando Aguilar, biólogo del Instituto Nacional de Pesca (INP), explica que las especies de agua dulce se reproducen en los meses de diciembre, enero y febrero.
Distribución
Según los pescadores, el producto se lo vende también en distintas partes de la Sierra.
Costos
La gaveta de las especies guanchiche, dica y tilapia cuesta entre $ 25 y $ 30.
Riesgos
Para capturar al guanchiche, según los artesanos, hay que tomar precauciones porque puede arrancarle los dedos.