NOMBRE Cecilia Molina
EDAD 21
OCUPACIÓN Vigilante
FAMILIA Casada, 1 hija
SITUACIÓN Más de dos años laborando en la CTG.
A la hora de dirigir el tránsito, la vigilante Cecilia Molina es estricta. Cada día sale con la consigna de garantizar la integridad física de peatones y conductores.
De sus 21 años, dos y medio los ha dedicado a esta actividad. Afirma que decidió ser vigilante de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) porque desde muy pequeña le llamó la atención dirigir el tráfico desde una intersección.
Se cataloga como una mujer que le gusta colaborar con los demás, lo cual fue corroborado por su compañera Miriam Guananga, con quien diariamente forma filas a las 13:00 en la delegación de la CTG ubicada en la calle Chile.
Cecilia recuerda que el miércoles pasado estuvo dirigiendo el tránsito en las calles Sucre y Seis de Marzo. Ese día en dicho sector se produjo un enfrentamiento entre comerciantes informales y elementos de la Policía Nacional, que causó problemas en el tráfico.
“Yo estaba en medio de la manifestación, reconozco que sentí temor y que quise salir de ahí, pero más pudo mi deseo de ayudar a descongestionar el tráfico, esa es mi obligación”, enfatiza.
Cecilia considera que la vida la ha premiado por permitirle hacer lo que tanto le gusta, pero sobre todo por ser madre desde hace apenas un año.
Dice que la gente se sorprende por los cambios de personalidad que experimenta a diario, pues la rigurosidad que demuestra en sus labores la cambia instantáneamente por la dulzura cuando llega a su hogar y ve a su pequeña hija, Zaira.
Cecilia no se olvida de su deber como hija. Afirma que su tiempo libre lo comparte con su mamá. Sin embargo, en el Día de las Madres apenas podrá pasar pocas horas con ella, porque también tiene que trabajar.
“Ya me tocó”, afirma entre risas. “Me gusta colaborar con las personas y saber que gracias a mi trabajo están seguras, ese será mi regalo para las madres”, agrega.
Su esposo y su suegro también son vigilantes. Cecilia no esconde sus deseos y asegura que el mejor regalo por el Día de la Madre que podría recibir en un futuro es que cuando su hija crezca siga sus pasos.
“Me haría la persona más feliz del mundo”, finaliza.