Si alguien debe ganar el Clásico del Astillero, hoy, es Barcelona, que está realmente mejor. Emelec no tiene delanteros. Hay uno que no sabe ni parar una pelota, menos jugar en diagonales; hay otro que teniendo buenas condiciones y gran velocidad le tiene pavor a los defensas contrarios.
Barcelona y Emelec nos están dando la razón, por los comentarios de columnas anteriores. Los toreros evolucionan; Emelec involuciona. Pruebas al canto: los amarillos suben en la tabla de posiciones, mientras los azules ya casi ni suben.
Mirando jugar a la Liga quiteña, que acaba de ingresar al club de los ocho mejores de la Copa Libertadores de América, se establece que es, por ahora, un modelo a seguir.
Lo traje a colación en tanto Barcelona tuvo a mal traer en Quito a la Liga para rematar, otra vez en la capital, con el Deportivo Quito, jugando los amarillos mejor que los muchachos de la Plaza del Teatro.
Emelec, en cambio, va de más a menos. Es decir, involuciona de acuerdo con los últimos partidos. De visitante fueron una catástrofe y como locales en el Capwell, si bien es verdad que les ganó a Espoli y a El Nacional, no fue mejor que ellos y no pudo con el Deportivo Cuenca, que fue más ordenado y disciplinado que los eléctricos.
Ahora llegamos al clásico. Clásicos son clásicos, pero si alguien debe ganar hoy es Barcelona, que está realmente mejor. A veces resulta hostigoso repetir algo que ya suena a muletilla: los toreros tienen una excelente plantilla nacional y ahora están llegando al punto ideal; solo les falta que Rolando Zárate y Marcelo Delgado jueguen a plenitud y chao.
Me molesta hablar mal de algún jugador de fútbol, pero a veces hay que decirlo aunque sea generalizando: Emelec no tiene delanteros, por lo menos hasta ahora, y no creo que los pueda tener a corto plazo. Hay uno que no sabe ni parar una pelota, menos jugar en diagonales; hay otro que teniendo buenas condiciones técnicas y gran velocidad le tiene pavor a los defensas contrarios. ¿Cómo así pueden jugar?
Pero bueno, démosle chance a don Aníbal Ruiz, que el hombre está fresquito por ahora.
Y hablando de clásicos, también debemos ser reiterativos: este es el único que suena a nivel del Ecuador y por coincidencia que ambos nacieron en un mismo barrio de una misma ciudad, con cuatro años de diferencia (Barcelona el 1 de mayo de 1925, Emelec el 29 de abril de 1929) y fueron rivales que nacieron con otros deportes a lo largo de los años.
Esa génesis barrial es casi una copia de un fenómeno muy arraigado en la Argentina: allí los barrios tienen una gran identidad consigo mismos, que luego se trasladó al balompié local.
Por allí nació el superclásico River Plate-Boca Juniors, ambos nacieron en el sector de la Boca, pero River se mudó al norte por Belgrano; Racing e Independiente lo son de Avellaneda, ciudad limítrofe con la capital federal; lo mismo Estudiantes y Gimnasia de La Plata. Y puedo seguir contando: San Lorenzo-Huracán; Newell’s Old Boys y Rosario Central, de la ciudad del Rosario y más.
Así que por favor, no intenten otra cosa, aunque nada impide que se creen otros clásicos. ¿Por qué no? Pero por ahora solo hay uno.