- MAY. 10, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
BOGALAY, Birmania. Aldeanos que se quedaron sin casa tras el paso del ciclón Nargis en la localidad de Bogalay.
La Junta Militar de Birmania (Myanmar) prosiguió adelante con su plan de celebrar hoy un referéndum para aprobar su proyecto constitucional, pese a los llamamientos en contra de la ONU y otros por la devastación causada por el ciclón Nargis en el sur del país.
La población de las zonas más afectadas por el ciclón, Rangún y 47 localidades del delta del Irrawaddy, según el Gobierno, acudirán a las urnas el próximo 24 de mayo.
Los centros electorales abrieron a las 06:00 (18:30 de ayer en Ecuador).
Juego de poder
La comunidad internacional, con EE.UU. a la cabeza, asiste impotente al juego de poder de la Junta Militar birmana, que se niega a recibir ayuda de socorristas para los damnificados del ciclón Nargis.
Algunas organizaciones sin fines de lucro han calculado en 100.000 las muertes, incluidos los primeros fallecimientos por enfermedad, explicó Chris Beyrer, un epidemiólogo de la Universidad John Hopkins.
El delta del Irrawaddy, con cientos de miles de personas durmiendo a la intemperie, es terreno perfecto para el cólera, la malaria, el dengue y la bacteria coli, según el médico.
Alimentos
El Gobierno birmano se apropió ayer de dos cargamentos de suministros del Programa Mundial de Alimentos, y el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, se quejó de que los líderes del país no habían querido hablar con él.
Pero la dictadura birmana es poco susceptible a la presión externa y, pese a la tragedia, la Junta Militar insiste en realizar hoy un referendo sobre cambios constitucionales, y por eso el régimen no quiere personas externas observando las medidas de intimidación para garantizar el sí, denunció Beyrer.
Tampoco querrían que vean al Ejército ocupado en unos comicios sobre un texto redactado por un puñado de personas en Rangún, mientras en lo que eran los arrozales del Irrawaddy campa la enfermedad, la desesperanza y la muerte.
“El régimen militar es extraordinariamente xenófobo. Tiene miedo de todo”, dijo Sean Turnell, de la Universidad Macquarie en Australia.
Entre los temores de la Junta se cuentan las rebeliones internas, una posible invasión estadounidense, la globalización y su capacidad de diluir la tradicional cultura birmana.