El Presidente venezolano afirma que el plan lo ejecuta una organización con sede en Guayaquil.
El mandatario venezolano asegura que Estados Unidos está detrás de la iniciativa y que responde a un proceso que busca dividir en Bolivia, Ecuador y la propia Venezuela.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, señaló ayer que EE.UU. inició una operación secesionista en América Latina, con epicentro en Bolivia.
Agregó que planes similares al boliviano están listos para ser aplicados en la región petrolera venezolana del Zulia y la región ecuatoriana de Guayaquil.
El mandatario venezolano destacó que el proyecto secesionista latinoamericano lo está desarrollando la Confederación Internacional para la Libertad y la Autonomía, creada en Guayaquil en septiembre del 2006 y financiada por la administración estadounidense.
Chávez advirtió que ante estos planes defendería a Ecuador y Bolivia, que “cambiarían las reglas del juego” y que comenzaría “un Vietnam, dos Vietnames o tres Vietnames en América Latina”.
Chávez habló ante la directiva del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
El Presidente venezolano relacionó declaraciones del mandatario de EE.UU., George W. Bush, de que su gobierno colaboró con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con esta presunta operación secesionista que Washington habría puesto en marcha en América Latina y que tendría su epicentro en Bolivia.
Reiteró, además, que en el caso venezolano un intento de secesión sería “causa de guerra” y que está vinculado a un intento de golpe de Estado fraguado por los sectores más radicales de la oposición venezolana.
Aseguró que llegado el caso, su país no se quedará inmóvil, con todo lo que esto implica. “Ahí sí, es verdad, acúsenme de injerencia de una vez. Si algo llega a ocurrir, se rompen las reglas del juego.
En el supuesto de que las fuerzas oligárquicas de Bolivia llegaran a hacerle un daño a aquel hermano país que lleva el nombre de (Simón) Bolívar, Venezuela no se va a quedar de brazos cruzados”, dijo.
Arriesga cargo
El presidente boliviano, Evo Morales, aceptó el desafío que le planteó el jueves pasado el Senado, que aprobó convocar en los próximos 90 días a un referéndum que determine si el mandatario, su vicepresidente y nueve prefectos departamentales se quedan o deben irse de sus cargos.
Morales, quien podía vetar esa ley, prefirió salir al frente y la noche del jueves, pocas horas después de la aprobación de la ley en el Senado opositor, dijo en un mensaje desde el presidencial Palacio Quemado: “Qué mejor que el pueblo decida el destino del país”.
En el referéndum, Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera (que concluyen su mandato en enero del 2011) podrán ser revocados si se superan los votos recibidos por ambos en la elección de diciembre del 2005, que fueron 1’544.374 (53,74%).