Los de corte ochentero se han tomado el mercado, con tonos estridentes y esmaltados; los dorados y plateados son un clásico que siempre vienen bien y nunca están de más. Anillos grandes, piedras semipreciosas, collares de vueltas, pulseras gruesas, detalles hechos a mano…
Simplemente hay de todo para resaltar la belleza de la mujer, más aún si se combina con un maquillaje en tonos fuertes como verde, turquesa y morado, donde los ojos son los protagonistas.