Viernes 09 de mayo del 2008 Editorial

Recordar la Pichicorte


Los asambleístas de la bancada del Gobierno que quieren meterle mano al máximo Tribunal –no todos, afortunadamente– deberían reparar en que pronto habrá una nueva Constitución, y que solo entonces sabremos  el perfil de los jueces que se requieren. ¿No es una torpeza pretender llenar el vaso antes de fabricarlo?

Destituir a un juez corrupto, asimismo, no es tan difícil como a veces se cree. Lo verdaderamente complicado es hallarle reemplazo, sobre todo  cuando el poder del Estado se  concentra  en poquísimas manos, como ahora. En una situación así, el remedio podría ser peor que la enfermedad. 
 
Paciencia entonces. Primero lo primero. De lo contrario acabaremos  con otra institución del Estado manoseada y sometida a una sola voluntad.
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