El Programa Mundial de Alimentos (PAM) de la ONU decidió reanudar mañana sus vuelos de ayuda a Birmania, después de haberlos suspendido hoy tras acusar al Gobierno de Rangún de haberse apropiado de un cargamento de ayuda humanitaria, según anunció la organización.
"Vamos a enviar dos nuevos aviones de ayuda humanitaria mañana, como estaba previsto, mientras continúan las discusiones con el Gobierno birmano sobre la distribución de víveres", señaló Nancy Roman, directora de comunicación del PAM.
El PMA detuvo hoy los vuelos de asistencia en emergencias a Myanmar después de que el Gobierno militar incautó dos entregas en Rangún, dijo el director de la agencia de la ONU en Asia.
"Vamos a tener que cerrar nuestra muy pequeña operación aérea hasta que obtengamos garantías de las autoridades", dijo Tony Banbury al canal de televisión CNN.
El funcionario de la ONU dijo que la junta militar de Mianmar se apoderó de los alimentos y equipos enviados por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para ayudar a las víctimas del ciclón.
Añadió que al PMA no le queda otra alternativa que suspender los envíos hasta que se resuelva el asunto.
El vocero del PMA Paul Risley dijo el viernes que los alimentos y equipos que pudimos enviar fueron confiscados por motivos que no estaban claros.
En un comunicado enviado por la Junta Militar de Birmania (Myanmar), se indica que rechaza la entrada al país de cooperantes extranjeros pero aceptó la ayuda humanitaria ofrecida por la comunidad internacional, ante la frustración de las organizaciones humanitarias y agencias multilaterales.
El Ministerio de Asuntos Exteriores birmano indicó que prefieren encargarse ellos mismos de la distribución entre el millón y medio de personas "seriamente afectadas" por el ciclón tropical "Nargis", según datos de la ONU.
La ONU advirtió hoy que aún no es posible conocer la situación real provocada por el ciclón Nargis en Birmania y que lo que se ve es "sólo la punta del iceberg", pero calcula que al menos un millón y medio de damnificados necesitan ayuda en los próximos seis meses, dijo la portavoz de la OCHA (Agencia de la ONU para Asuntos Humanitarios), Elisabeth Byrs, en conferencia de prensa.
Temor a influencia externa
La cancillería de Mianmar dijo en una declaración el viernes que desea suministros de ayuda, pero no trabajadores extranjeros de asistencia. Agregó que el gobierno todavía no está listo para recibir rescatistas o periodistas extranjeros y que es capaz de distribuir ayuda de emergencia por sus propios medios a las zonas afectadas.
A los ojos de los gobernantes militares de Mianmar (Birmania), todos son enemigos potenciales. Aun los trabajadores de organismos internacionales de ayuda.
El régimen militar es extraordinariamente xenófobo. Tiene miedo de todo, dijo Sean Turnell, experto en Mianmar de la Universidad Macquarie en Australia.
Entre los temores de la junta se cuentan las rebeliones internas, una posible invasión estadounidense, la globalización y su capacidad de diluir la tradicional cultura birmana. En vista del ciclón del sábado, la junta parece temer perder autoridad ante su pueblo.
Si no pueden manejar la situación y dejan que los occidentales lleguen con helicópteros, esto demostrará a su pueblo las deficiencias de los militares, opinó Turnell. Les preocupa más el control y la apariencia de omnisciencia frente a su pueblo que salvar vidas.
La junta se incautó de la carga de dos aviones que llevaban suministros de asistencia de las Naciones Unidas, lo que obligó al organismo mundial a suspender la ayuda a las víctimas del ciclón.