Pinturas y una instalación forman la exposición que el artista oriundo de Salcedo, residente en Quito, trae desde hoy a Guayaquil.
El artista Enrique Estuardo Álvarez, oriundo de Salcedo, provincia de Cotopaxi, ha expuesto sus obras en Guayaquil, de forma individual, solo una vez: en el 2005, cuando trajo al Palacio de Cristal, en el Malecón Simón Bolívar, su serie titulada Quilago, formada por rostros de mujeres. Unas conocidas como Nela Martínez, Tránsito Amaguaña o Manuelita Sáenz. Otras anónimas. Mujeres en las que sus arrugas, miradas o sonrisas, remitían a una historia.
Ahora Álvarez vuelve a la ciudad para presentar desde hoy una exhibición (se inaugura a las 19:00) en la sala de exposiciones temporales del MAAC (Malecón y Loja). Lo que trae este creador, nacido en 1964 y máster en arte por la Universidad Autónoma de México, es un compendio de su producción artística, que comprende varias etapas.
Están obras de la serie Quilago, pero también de otras, como La poética de lo absurdo, Periodo México y Encuentros y desencuentros. Y una instalación, integrada por nueve puertas, que está planteada como una especie de laberinto, en cuyo centro hay un libro objeto. Además está la obra reciente del artista, quien en 1998 recibió el Premio Grant de la Fundación Pollock The Krasner en Nueva York.
Álvarez dice que presentar una exhibición como esta equivale a mostrar su proceso. “La serie Quilago tiene notoriedad, pero es importante ver a partir de allí qué más se ha hecho”, indica. Refiere que continúa explorando con los rostros, sino que ahora agregándoles lo que él llama otros planos de tensión. Son primeros planos de rostros de hombres y mujeres cubiertos, por ejemplo, con pinturas de colores, o con los labios cosidos. “Son elementos en el mismo rostro para que nos ayuden a generar otra lectura”, indica.
La obra de Álvarez habla de mestizaje y diversidad. De vida cotidiana. De seres anónimos. Y toma elementos de la cultura popular y la religiosidad. “Pero más bien la iconografía religiosa que se ubica es haciendo una evocación de lo que es el espíritu de nuestras culturas populares, que están ligadas al hecho religioso. Creo que todas las culturas se desarrollan a partir de ciertos mitos y se solidifican a partir de sus estructuras religiosas y creencias. El hombre es un ser mítico y eso es lo que se evoca: el ser humano como un ser que necesita soportes para construir su sociedad y su realidad”, indica.
La muestra está integrada por 40 pinturas, más la instalación. Estará un mes en Guayaquil y como complemento se proyecta un video de las obras que el artista exhibe en Quito, en la vía pública, como parte del proyecto ‘Pichincha, territorio del arte y la cultura’. Se trata de vallas gigantes en las que se muestran los rostros de la serie Quilago.
BREVES
PROYECTOS
Enrique Estuardo Álvarez está trabajando en una muestra que exhibirá en Quito, en la Casa de la Cultura.
ARQUITECTO
A más de pintor, Álvarez es arquitecto.