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JUEVES | 8 de mayo del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Importancia del cultivo del trigo en Ecuador

El cultivo del trigo en Ecuador tiene una importancia relevante en la alimentación.

De la harina de este cereal se elabora pan, galletas, fideos, pastelería, etcétera. En la actualidad tenemos problemas por su escasez en el mercado y la consiguiente subida del precio del pan, principalmente. El Gobierno trata de paliar el problema mediante subsidio del precio de la harina, así como el control del costo del pan en el mercado nacional con el concurso de los intendentes de Policía en las 24 provincias del país. Pero la solución correcta del problema lo visualizamos en fomentar la producción nacional hasta lograr el autoabastecimiento, toda vez que tenemos tierras excelentes para producir trigo en el callejón interandino, así como en la península de Santa Elena.

La semilla fitomejorada para la Sierra ha sido proveída por la estación experimental Santa Catalina del Instituto Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (Iniap), ubicada a 18 kilómetros de Quito. La semilla para la península de Santa Elena y otras zonas agrícolas de la región Litoral la puede proveer la estación experimental Portoviejo del Iniap, toda vez que en décadas pasadas creó material genético de trigo que se adapta al clima tropical.

La razón de esta baja dramática y perjudicial para el país se dio en un gobierno dictatorial que permitió la importación a precios subsidiados, en beneficio de los agricultores de Estados Unidos. Ese país tiene excedentes agrícolas que los coloca en naciones subdesarrolladas del tercer mundo, mediante el programa P.L. - 480. Este hecho causó descalabro en la producción nacional y trajo desempleo, drenaje de divisas y disminución de la producción a niveles mínimos como los actuales.

Este es un ejemplo de la deficiente política económica, así como de política agrícola que se aplica en Ecuador.

Jacinto Varas A.,
ingeniero agrónomo, Guayaquil

El servicio de taxis I

Pocas veces he utilizado taxis ya que cuento con vehículo propio, y fue una sorpresa la semana anterior querer tomar uno, que de los siete vehículos que hice parar, ninguno operaba con taxímetro.

Fui visto como persona rara al solicitar este servicio. Los precios de las carreras son el doble del valor de lo que correspondería si utilizaran taxímetro. Esto lo confirmo ya que por trabajo semanalmente viajo a Quito y uso taxis para movilizarme, y por las distancias tengo muy buena idea de los valores, además es sencillo calcular las distancias ya que el kilómetro es a $ 0,25 y el arranque cuesta  0,35, lo que significa que una distancia de 4 kilómetros en el peor de los casos no cuesta más de  1,50 a $ 2, incluyendo el peor de los tráficos. Sin embargo, en Guayaquil cobran  de  $ 3 a   $ 4, es decir, casi el doble y dependiendo de la viveza criolla del taxista.

Lo anterior es solo la parte menos importante, si tomamos en consideración que en todos los taxis el olor a gas es insoportable. Significa que todos los usuarios de este servicio de transporte público estamos viajando en una bomba de tiempo, y solo porque los taxistas quieren tener mayores utilidades y porque no ha habido una autoridad que se haga respetar y haga respetar la ley.

Otra bomba de tiempo son los transportes públicos que cruzan el puente Mendoza  Avilés, y que van y vienen de Durán, o los interprovinciales, ya que nunca respetan el límite de velocidad que es de 50 kilómetros por hora. Ruedan a más de 80 kilómetros, rebasan y se cambian de carril sin importarles la vida de los pasajeros que transportan ni de los demás conductores a quienes rebasan.

¿Será mucho o imposible pedir a la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) el control permanente de estas violaciones, no solo a la ley sino a la vida? ¿Será para el Presidente de la República, por quien yo voté, una misión imposible que elimine el uso de gas en los taxis a fin de precautelar la vida ciudadana? No esperemos que las desgracias sucedan para tomar medidas, tal como el incendio  ocurrido hace poco en una discoteca en Quito, donde tuvo el pueblo que poner más de una decena de cadáveres  para recién tomar conciencia de los controles que por responsabilidad les competía a los diferentes organismos  de control.

Segundo Gerardo Vargas,
contador,  Samborondón

Los denominados taxi amigos, también llamados informales, o los que son ejecutivos, o como se los quiera llamar, aparecieron como una respuesta a la necesidad de la ciudadanía de poder contar con un medio de transporte de mejores características  que los tradicionales y legítimos taxis amarillos.

A todos nos ha tocado embarcar en vehículos que están en deplorable estado de conservación, sin aire acondicionado, carrocería en pésimo estado,  etcétera. Lo sorprendente es que estos vehículos cada año pasan por la revisión de las autoridades de tránsito, reciben matrícula y placas, y siguen prestando  servicio.

La regularización de los otros taxis será motivo para que los propietarios de los amarillos se preocupen de mantener sus unidades en buen estado, reemplazarlas cuando su vida útil ha terminado y competir como debe ser.

Es inaceptable, igualmente, que los otros taxis  estén lucrando con una placa particular, no tengan un distintivo que los identifique como prestadores del servicio de transporte  ni estén pintados los costos de los servicios, ni tengan el taxímetro a la vista de  los usuarios. Tampoco cumplen con la obligación de ser afiliados a una cooperativa ni son sus propietarios los que los conducen.

Superados todos estos inconvenientes de los taxis, bienvenidos a seguir brindando el servicio que los ciudadanos merecen.

Gonzalo E. Pereira M.,
Guayaquil

El servicio de taxis II
Los taxistas autodenominados “fuerza amarilla” cada vez y cuando reclaman su derecho al trabajo; claro, como monopolio, oponiéndose a que laboren otros propietarios de vehículos con el servicio puerta a puerta.

Lo curioso es que estos taxistas toda la vida exigen privilegios pero jamás ofrecen nada para mejorar el servicio. Todo el tiempo se quejan de la competencia, pero ¿acaso ellos hacen algo por ser competitivos? Los autos del servicio puerta a puerta ofrecen aire acondicionado, cortesía por parte de los conductores, seguridad, pues se identifica su procedencia por las llamadas a una central; carros en perfecto estado, no como esos amarillos destartalados, humeantes, calurosos, con vidrios trabados que no se pueden subir o bajar, asientos deteriorados, llantas lisas, conductores que irrespetan las normas de tránsito, pues se detienen  dondequiera con el consiguiente peligro para el usuario, carecen de elementales normas de cortesía, no usan taxímetro; esto último tambien con la complicidad de las autoridades del ramo, jamás emplean el cinturón de seguridad y se mueven con el gas subsidiado con el dinero de todos los ecuatorianos.

A la par de sus exigencias también deberían presentar un pliego de ofrecimientos para mejorar el servicio. No tengo interés en el sector, opino como un usuario frecuente que ha tenido que “gozar” de lo que ofrece la “fuerza amarilla”. Una pregunta dejo suelta, ¿cómo o qué hacen para pasar las “revisiones” a las que son sometidos?

Daniel Toro Castro,
Guayaquil

Se están dando cosas que es necesario puntualizar con relación al servicio de taxis en el país.

Por un lado, están los taxis con sus reglamentaciones y requisitos exigidos para trabajar, somos 8.500 que salimos a buscar el sustento diario para nuestras familias; es cierto que el servicio no es perfecto (nada en la vida lo es) pero de unos años acá estamos sufriendo los embates de una competencia desleal e ilegal de  los llamados taxi amigos, que no son más que compañías creadas por poderosos con mucho dinero,  que tienen verdaderas flotas de choferes como empleados, y si bien prestan servicio personalizado, no dejan de ser ilegales.

Pero hay otros más desleales y es un peligro que se los quiera legalizar, los que se hacen llamar “taxistas amigos” y no son otra cosa que piratas. Según ellos, tienen derecho al trabajo; perfecto, pero, ¿quitándole el trabajo al taxista?

Les pregunto a las autoridades encargadas si han considerado lo siguiente: el congestionamiento en la ciudad se da por la cantidad de “piratas” que hay en las calles, en los centros comerciales; sitios donde hay afluencia de personas; en las calles peleando por las carreras; las denuncias por robos, violaciones y más. Imaginémonos, si se aprueba la legalidad, lo que nos espera. Cualquier persona que tenga para la entrada, adquiere su carro y lo pone a trabajar. ¿Se imaginan cómo se estarán frotando las manos muchos de los que salieron libres de la “peni” porque ya tendrán la libertad de cometer fechorías “legalmente”? ¡Piénsenlo por favor!

Eduardo Ramírez Torres,
Guayaquil

Situación de la Metrovía

Es verdad que todos los cambios son para bien de la urbe, pero no es dable que a la hora de salida del trabajo (cuatro y media de la tarde) tengamos que viajar en buses de la Metrovía repletos de pasajeros.

Toma casi una hora coger el vehículo por la cantidad de gente aglomerada en las casetas de paraderos, para luego caminar, en mi caso, desde la entrada a la ciudadela Bellavista, por una fábrica de café, hasta el puente de la  Diecisiete; es decir, en sentido norte-sur, porque no hay línea de buses que pase por ese tramo. Esto es a la salida del trabajo, podrán imaginarse cómo es a las siete y media de la mañana cuando uno va a trabajar.

Sugiero que permitan que sigan haciendo su recorrido normal solo unas tres líneas de colectivos que circulaban por la mayor parte de la vía a Daule; así el usuario elige qué medio utilizar.

José Sánchez M.,
Guayaquil

Deben enmendar el problema de la exagerada cantidad de pasajeros que meten en las unidades de la Metrovía. Esto no ha mejorado desde que se implantó el sistema. Claro que hay unas horas en las que van más vacíos –pero son pocas–  el resto del tiempo circulan repletas.

Si obligadamente hay que viajar parados, entonces por lo menos, que ya no sea uno encima de otro.

Juan Fernando Luna,
estudiante,  Guayaquil

Ayer, árboles; hoy, troncos

En la avenida del Bombero se han cortado copas de árboles dejando tan solo troncos. Según el departamento de Agricultura de los Estados Unidos, ese tipo de cortes lisos desgarran la corteza, dañan los tejidos del tronco y pueden ocasionar pudrición.

La poda que debería ser realizada es una de mantenimiento,  planificada  por expertos. Tomemos conciencia de la importancia que tienen los árboles.

Andrea Garibaldi de Munch,
psicóloga, Guayaquil

Recuerdo al Guayaquil de mi infancia (hace 45 años) con parques llenos de césped,   árboles,  cerros con plantas de grosellas y ciruelas adonde subíamos a deleitarnos de esos sabores, o íbamos entre amigos o compañeros de colegio para hacer excursiones o coger frutos y ramas secos para  luego hacer y adornar los famosos arbolitos de Navidad que poníamos enterrados en baldes de arena en las aulas de nuestro plantel, o en los nacimientos barriales.

Recuerdo ciudadelas verdes por sus árboles como los que había  en Urdesa Central, al norte de la ciudad; eran lindos, nos daban sombra, atraían la brisa, y en honor a estos sus calles tomaron sus nombres: Ficus, Acacias, Guayacanes, Ilanes, Dátiles, Laureles...

Recuerdo el estero Salado adonde íbamos a remar en bote o a pescar cangrejos y jaibas,  a respirar aire, o como decíamos, a oxigenar nuestros pulmones mientras nos adormecíamos con la frescura del ambiente y la vista hermosa, rodeados de vegetación y arbustos.

Desde chicos nos enseñaban nuestros maestros el respeto y amor a la naturaleza, a los árboles; cuando había unos que eran muy grandes y sus ramas representaban  peligro, la gente de los barrios se reunía y en vez de serrucharlos o quemarlos como hacen ahora, se recortaban las ramas largas para evitar  que hicieran contacto con los alambres de energía eléctrica y produzcan cortocircuitos. En nuestras casas en barrios como Orellana, Centenario, Miraflores, generalmente teníamos jardines y siempre sembrábamos por lo menos un arbolito ornamental o frutal. Por las tardes, luego de hacer los deberes, los chicos sacábamos las mangueras y con nuestras madres o empleadas del hogar, regábamos las plantas y árboles, y también los que estaban en las calles. Nadie destruía los arbustos, máximo unos muchachos muy enamorados, rayaban los troncos con plumas y dibujaban en ellos corazones con sus iniciales y las del nombre de la chica de sus sueños.
 
Ahora en Guayaquil hay más barrios, ciudadelas y hasta urbanizaciones residenciales, pero el cemento le ha ido restando espacio al árbol.
¡Rescatemos  su lugar!

Ricardo Vergara,
Guayaquil

Prefecturas y gobernaciones

La legislación ecuatoriana establece el funcionamiento de los consejos provinciales. Su normatividad ha sido reformada, derogada varias ocasiones para que guarde relación con los proyectos de las administraciones provinciales, sobre todo, con intereses de la comunidad.

Para eso se han generado reglamentos que mejoren el funcionamiento de las provincias, donde la prioridad la tienen cantones y parroquias. Las prefecturas marcan el inicio para el ordenamiento territorial que permite a los prefectos ser ejecutores de un poder descentralizador de competencias; por eso la Constitución prevé la existencia de un consejo de ciudadanos independientes que ayuden al prefecto a ejercer sus funciones. La vida de los consejos provinciales ha estado sometida a los sobresaltos de la inestabilidad política ecuatoriana.

Se entiende entonces las reformas que establecerá la “todopoderosa” Asamblea, pero que se pretenda polemizar su vigencia con el único interés político de unificarlas llamándolas gobernaciones, mancomunidades o regiones, para imponer políticamente su dirección desde el poder central, eso es concentración de poderes. ¿Será que se requieren cargos para cumplir cuotas políticas o se quiere más ecuatorianos pobres o ausentes ante la falta de oportunidades?

Rodrigo Contero Peñafiel,
Quito

Se vienen escuchando intenciones de asambleístas  de eliminar las gobernaciones del país.

No se sabe a ciencia cierta lo que quieren hacer: desaparecerlas, unificarlas,  cambiarles el nombre, darles otras funciones, etcétera. Si ellos, que tienen que ver con las instituciones del Estado no se han dado cuenta, o si se han dado cuenta no dicen nada del exceso de instituciones creadas sin estructura como ministerios del Ambiente, de Seguridad, de Coordinación Política, del Litoral y más; el Presidente de la República tendrá su razón de haberlas creado. Incluso no tienen lugar físico propio donde funcionar. Pero si se pretende eliminar una entidad que por  años ha prestado servicio a una provincia (hablando de la Gobernación del Guayas), a los asambleístas los invito a visitar la página web www.gobernaciondelguayas.gov.ec donde se darán cuenta que no es un ente creado a dedo; que tiene historia, bases legales, instalación propia, presupuesto...; que ha sido representante directo del Presidente de la República; atiende al año más de 500 mil denuncias en las comisarías de la Mujer y la Familia, y en las comisarías de Policía; controla la especulación y muchas cosas por parte de la Intendencia y otras oficinas como la Subdirección General de Extranjería.

A esta entidad la han venido desmembrando en cada gobierno y hoy quieren desaparecerla.

William Garzón Andrade,
Guayaquil

 Agenda
Guayaquil
Robótica

Futurekids desarrollará un taller de robótica en Torres del Norte, Torre B, piso 7, oficina 709 el próximo 12 de mayo, de 15:00 a 17:00.  Informes llamando al teléfono  268-7800. 

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