- MAY. 08, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Lo cierto es que el nuevo Ministro de Defensa ha destapado una caja de Pandora cuyo fondo todavía no se vislumbra.
Pero no es la primera vez que esto ocurre. En realidad, si uno se fija bien, es el patrón característico de algunos grandes casos de corrupción. Primero se los niega, y luego paulatinamente se admite que la enfermedad existe, de tal modo que la opinión pública se va insensibilizando ante el escándalo, hasta que todo queda en el olvido.
El cambio que todos hemos venido buscando no se hará realidad con reconocer lo que ya sabíamos, sino cuando se sancione a los culpables y, más importante aún, se creen los mecanismos que impidan que el pecado se repita.