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‘No soy monstruo... no los maté’ |
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| MONDSEE LAKE, Austria. Foto tomada de un video amateur de 1993 que muestra a Josef Fritzl. | | |
| Mayo 08, 2008
VIENA | AFP
El austriaco que a su hija le engendró 7 hijos, dijo que ‘gracias’ a él una hija se salvó en hospital.
El padre austriaco que secuestró y violó a su hija durante 24 años en un sótano en Amstetten, afirmó que no es un “monstruo” en un mensaje, en el que aseguró que “podría haber matado” a su hija y a los hijos que le engendró y nunca nadie “hubiera sabido nada”.
“No soy un monstruo”, declaró Fritzl según el texto enviado por su abogado, Rudolf Mayer, al diario austríaco Osterreich.
“Podría haberlos matado a todos y no habría pasado nada, nadie lo hubiera sabido nunca”, agregó, en referencia a su hija Elisabeth y a los seis hijos que le engendró, además de otro que murió luego de nacer.
Según el mensaje, Fritzl defendió que gracias a él su hija Kerstin, de 19 años, la mayor de la descendencia fruto del incesto, fue hospitalizada. “Si no fuera por mí, Kerstin no estaría viva”, dijo el detenido, de 73 años. Esta adolescente fue a un hospital en estado crítico el pasado 19 de abril y su llegada a ese lugar fue lo que permitió a las autoridades destapar el drama.
Paralelamente, Fritzl fue interrogado ayer por primera vez, hora y media, por la fiscal de Sankt Poelten, donde está con detención preventiva.
El interrogatorio se centró en “elementos biográficos personales así como en su carrera profesional”.
El próximo interrogatorio será dentro de unas dos semanas, pues la fiscalía quiere esperar a tener los informes del equipo de investigación, que prosiguió ayer el registro del local subterráneo en el que Fritzl mantuvo encerrados a sus hijos.
Fritzl, electricista jubilado, admitió haber encerrado a su hija Elisabeth, ahora de 42 años, cuando esta tenía 18 años. En ese periodo, la violó y le engendró siete hijos, de los que tres, entre ellos Kerstin, permanecieron secuestrados en el sótano desde que nacieron hasta hace pocas semanas. Los otros tres fueron adoptados por Fritzl y llevaron una vida normal, con sus “abuelos” en su casa, unos metros más arriba.
Él declinó comentar informaciones que apuntan a que además violó a Kerstin.
Guenther Moerwald, director de la prisión en la que se halla, dijo que comparte celda con otro reo y “no causa ningún problema, es tranquilo y listo”.
“Se está acostumbrando poco a poco a la vida en prisión”, dijo Moerwald. Su abogado indicó que defenderá la irresponsabilidad penal de su cliente alegando problemas psiquiátricos.
El detenido puede ser condenado a cadena perpetua si se demuestra que el fallecimiento del bebé se debió a un homicidio por negligencia. En caso contrario, se enfrentaría a una pena de 15 años de cárcel por violación o 10 años por secuestro, condenas que no son acumulativas.
El abogado de Elisabeth, Christoph Herbst, expresó que analizaba reclamar una compensación por parte de Fritzl, que tiene cuatro o cinco propiedades a su nombre, para aquellos que estuvieron encerrados en el sótano.
Progresa la adaptación Las víctimas del caso de secuestro e incesto de Amstetten progresan en su readaptación a una vida “normal”, pero los médicos confesaron su temor a que las secuelas de su calvario sean perennes.
“El aire fresco, la luz del día y una dieta equilibrada los están ayudando”, señaló Berthold Kepplinger, jefe del equipo de los 15 psicólogos que se ocupan de Elisabeth, sus cinco hijos de entre 5 y 18 años, y su madre, Rosemarie, de 69 años.
El 27 de abril, Elisabeth abandonó por primera vez en 24 años el sótano de 60 m² y 1,70 m de altura, sin ventanas, en el que vivió encerrada desde los 18 años, sufriendo las violaciones de su padre, Josef Fritzl, de las que nacieron siete hijos.
Tanto la hospitalizada como dos de sus hermanos, de 18 y 5 años, vivían recluidos con la madre y nunca vieron la luz del sol. Los otros tres niños –dos mujeres y un varón de 12, 14 y 15 años– fueron sacados del sótano cuando tenían pocos meses por el propio Fritzl, que los adoptó oficialmente junto con su esposa, en calidad de “abuelos”.
El sospechoso hizo creer que su hija –de quien dijo había huido de casa para meterse en una secta– los había abandonado a la puerta de su casa.
APUNTES: Situación de cada uno
La mayor sigue en coma El estado de salud de Kerstin (la hija mayor de Josef Fritzl con su hija Elisabeth), que sigue en coma artificial, evoluciona muy lentamente y los médicos aún no pueden diagnosticar su enfermedad.
El pequeño ‘es encantador’ Por el contrario, los otros hijos de ellos “van bastante bien”. El más pequeño “es el más encantador, simpático y sociable; cada vez es más vivaz”, añadió. Se están adaptando a la luz natural y están aprendiendo a moverse en un espacio “normal”. Sin embargo, su situación es muy difícil y extrema” en cuanto a la terapia psíquica.
TEXTUALES: Lo que se comentó
Josef Fritzl AUSTRIACO CONFESO DE INCESTO “No soy monstruo... Podría haberlos matado a todos y no habría pasado nada, nadie lo hubiera sabido nunca”.
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