Miércoles 07 de mayo del 2008 Gente

Danzárabe, Neme Quintero de aniversario

Aniversario y Carrera

La academia que la bailarina profesional dirige cuenta con unas 300 alumnas, desde los 6 años en adelante. La danza árabe es también considerada una terapia de rehabilitación física.

Para Neme Quintero Touma la danza árabe es su pasión. Ella, que es profesora y bailarina profesional de ese género, dice que más que bailarlo disfruta enseñarlo.

“Dar clases es como rendir tributo a mis abuelos, Miguel Touma y Sofía Abuhayar, quienes emigraron de Palestina y supieron inculcar en su familia el amor por la cultura árabe”, dice Neme, quien en 1998, por iniciativa de su tía María Touma Abuhayar, fundó la academia Danzárabe, que cumple 10 años.

Neme, su familia y alumnas celebrarán el aniversario con la gala de música y danza que se realiza hoy, a las 20:00, en el hotel Oro Verde. Ella se presentará con su cuerpo de baile, integrado por ocho de sus estudiantes que en el 2009 se incorporarán como la primera promoción de bailarinas profesionales. Intervendrán, además el percusionista argentino Osvaldo Brandán y  Astrid Achi.

De la labor cumplida con Danzárabe, Neme se siente orgullosa, pues asegura que cuando empezaron muchos calificaban a la danza árabe como exhibicionista y hasta vulgar.

Esto, añade, porque gente sin conocer la danza, y menos estudiarla, se atreven a bailarla y al hacerlo visten trajes con muchas transparencias. “Creen que mientras menos ropa tengan, mejor y es un error”.

Cada trazo de las ropas que Neme viste al bailar y los pasos que ejecuta tienen un simbolismo. En el traje de dos piezas el vientre luce descubierto para que sea iluminado por la Luna y obtenga fertilidad, por ejemplo.

“También se critica a la danza árabe porque sus movimientos se centran en los quiebres de cadera y pecho. Esto porque deben ir acorde al ritmo suave de la música”, revela Neme, de 26 años, quien por estudiar y enseñar la danza árabe ha sacrificado tiempo, amigos, vida social, viajes e incluso el sueño de contar con un gran bufete de abogados, su otra profesión.

Casada desde el 2007 con Bernardo Ortega, Neme baila desde que tiene memoria. A los 16 años se convirtió en bailarina profesional, preparación que recibió en Palestina, Egipto, Argentina, Chile, Brasil y Colombia. Ha realizado, además, varios seminarios internacionales.

En la gala del décimo aniversario de Danzárabe, Neme recibirá el nombramiento de la Unesco como miembro del Consejo Internacional de la Danza (CID).

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