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| Asambleístas, den duras penas a violadores |
“¡No estoy arrepentido!”, fue la frase que dijo el hombre que descuartizó en Guayaquil, en días pasados, a su amigo, por intentar violar a su pequeña hija (7). Me puse un momento en su lugar; pensé, ¿y lo volvería a hacer?
Todos los días leo por periódico terribles noticias de abusos sexuales perpetrados en nuestro país; todos execrables, pero los que más me impactan son los cometidos a niños. Suceden a diario, no así se denuncian, pero los que se hacen públicos son tantos que me hacen preguntar, ¿qué le pasa a esta población enferma?
Si un profesor, amigo, vecino, pariente o extraño, qué más da, abusa sexualmente de un niño, creo que no existirá nada que pueda hacer olvidar el horrendo momento vivido, y el trauma lo va a acompañar toda su vida, con diferentes secuelas para cada individuo.
Muchos temen o se avergüenzan de denunciar. Pero los que logran tener el valor para hacerlo son abusados doblemente por no recibir la justicia que merecen, porque nuestras leyes son débiles y porque corruptos son quienes las deben hacer cumplir.
¿Cadena perpetua, pena de muerte...? Que los asambleístas pongan en debate este tema para que exista una ley que castigue duramente a estos depravados que en nuestro país actúan a sus anchas sin miedo a nada. A cualquier asesino o violador lo liberan al poco tiempo de ser capturado o, como en algunos casos conocidos, aducen demencia para poder cometer sus repudiables actos. Ellos sí encuentran defensores inmediatamente y al poco tiempo están listos para lastimar a más gente, sobre todo a niños que tienen sus tan conocidos y estudiados derechos solo en papeles.
Mañana pueden ser nuestros hijos los que vivan una desgracia así, y los padres, ¿qué haríamos?, ¿lo dejaríamos en manos de la justicia?, ¿en las manos de Dios?
Sandra S. de Game, madre de familia, Salinas |
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| Concursos para jueces |
Otra vez bombos y platillos. El anuncio ahora es que los funcionarios públicos van a ser evaluados. Idea formidable. Ya era tiempo de que alguna autoridad así lo dispusiera.
Solo que, a manera de sugerencia, indico lo siguiente: ¿quiénes van a evaluar a los funcionarios públicos?, ¿no son acaso también funcionarios públicos? Quizá por esta situación se imponga un espíritu de cuerpo mal concebido, resultando que los funcionarios públicos evaluadores sean consecuentes con sus colegas funcionarios públicos evaluados. Esto nos dejaría en el mismísimo limbo en el que ya nos encontramos y daría al traste la magnífica idea de la evaluación.
Otro aspecto es que, según las noticias, los ciudadanos podremos participar de esa gestión evaluadora en lo que –en las noticias al menos– se describe como participación ciudadana; tendremos hasta 4 puntos para calificar sobre un total de 100. Es decir que el ciudadano –que paga el sueldo del funcionario público, que requiere de sus servicios y debe soportar sus actitudes déspotas (en Ecuador ser funcionario público es un logro infinito al extremo que prima la dignidad sobre el nombre del funcionario)–, en esta mal llamada participación ciudadana, solo podrá calificar, para bien o para mal, en tan solo 4 puntos sobre 100. Está desequilibrada la balanza, ¿verdad?
Me imagino cómo se han de reír los funcionarios públicos de que los ciudadanos, los elementos más importantes de la sociedad, solo tendremos 4 puntos para evaluarlos; seguirán en fiesta entonces, que nada habrá cambiado. Imaginemos el trato déspota de un oficial de policía; de una asistente de gerencia de cualquier empresa del Estado, o el no trato que dan a los usuarios ministros jueces de las cortes que nunca atienden a nadie, trabajan a puerta cerrada en horarios especialísimos, mientras los procesos duermen el sueño eterno. La idea parece genial, pero no usen a la ciudadanía, ni el término participación ciudadana, en algo tan chimbo.
Francisco Silva T., Guayaquil
A propósito de las irregularidades en concursos para las cortes superiores, es pertinente recordar que para llenar las vacantes en la Corte Suprema no priman los méritos de los participantes.
En últimos concursos para vacantes magistrados de la Segunda Sala de lo Civil, se nombraron a quienes obtuvieron terceras calificaciones. La Asamblea debería tomar medidas para que se respeten los méritos de los participantes.
Carlos Vera Santos, Portoviejo |
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| Administrar justicia |
Tengo 34 años de ejercer la profesión de abogado y me sorprende lo que sucede con los administradores de justicia que no se comparan con los que teníamos hace 20 años.
Según expresión de amanuenses de juzgados, jueces, después de juramentar colectivamente a testigos, se retiran y ordenan a amanuenses que redacten las declaratorias.
Es decir, amanuenses califican las preguntas, las hacen, las redactan a su gusto. Claro, cuando el abogado contrario no puede acudir a dicha diligencia y cuando el juez regresa de su casa o de una diligencia, firman el acta testimonial violando preceptos constitucionales y legales.
Es decir, amanuenses se convierten con venia de jueces titulares en “jueces”, cometiendo delito de prevaricato, tipificado en el artículo 277 del Código Penal.
Recomiendo a abogados que no se dejen sorprender por jueces, secretarios ni amanuenses.
Sería mejor que entre abogados busquemos una mediación y trancemos para que no se perjudique a ninguna de las partes.
Hay que cumplir y hacer cumplir lo que exige la Ley expresa.
El administrador de justicia tiene la obligación moral y jurídica de fallar a favor de quien tiene la razón por el mérito de las pruebas aportadas por las partes dentro de un proceso.
Luis Enrique Álvarez García, Guayaquil
Los delitos y demás actos de abuso e injusticia a la Ley que se han cometido y cometen en nuestro país, quedan en su mayoría impunes. Ya es hora de que alguien, en este caso la Asamblea Nacional Constituyente, piense, ahora que dice estar trabajando para crear nuevas leyes a favor del pueblo honrado, que norme penas bien duras para que paguen los delincuentes, estafadores, ladrones, violadores, abusadores, asesinos, explotadores, cuenteros, brujos, infractores, etcétera.
Los asambleístas también deben incluir en la nueva Constitución penas duras para todas las autoridades administradoras de la justicia en el Ecuador, que no cumplan ni hagan cumplir la Ley ni la justicia, sino que solapan la corrupción.
Es de asombrarse que en otras culturas se hagan cumplir las normas, constituciones; de eso nos damos cuenta los ecuatorianos cuando salimos del Ecuador y podemos tener la oportunidad de conocer un poco de otros países, y también aprendemos a respetar sus leyes; cosa que no hacíamos en nuestra tierra.
Claro que en todo el mundo hay injusticias, pero al menos en otros lugares, sí se castiga a los delincuentes, a la gente que es corrupta, y muchas veces no importa quiénes son, puede tratarse de autoridades o gente de plata, pero si ha faltado a la Ley, igualmente debe pagar con multas y hasta con la cárcel, según la falta que se cometió.
Lidia Morán, Madrid, España |
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| Caos en barrio Orellana |
El tráfico en el barrio Orellana es insoportable, especialmente en las horas “pico”, o sea, de mayor afluencia vehicular.
Los choferes, por lo general sin ninguna consideración, pitan hasta el cansancio y producen un ruido que ya no soportamos.
No se puede cruzar la calle de una acera a otra. Luego de la regeneración urbana, en el barrio no han repuesto el semáforo en las calles Esmeraldas y Alejo Lascano. La avenida del Ejército es de doble vía y pasan a toda velocidad muchos choferes de colectivos sin ningún control. Esta es una vía sumamente peligrosa, tanto para los propios conductores como para los peatones.
En las calles Esmeraldas y Luis Vernaza, el asfalto está dañado, tienen dos huecos y los conductores vehiculares circulan sobre los mismos como si estuvieran en una pista de carrera. Además de eso, el peso del tráfico más el sonido de los motores produce mucho ruido, por lo que las casas están en un constante temblor y sus vidrios rechinan por el cimbrón.
Para colmo, aprendices de una escuela de conducir vehículos hacen orondamente sus prácticas, así llueva, truene o relampaguee, en nuestras calles del barrio. En la Luis Vernaza hay veces que en el mismo momento hay cuatro carros con sus alumnos aprendiendo a parquearse. ¿Hasta cuándo debemos soportar tanto abuso?
Y con respecto a los delincuentes, estos están al acecho día y noche. Por favor, Comisión de Tránsito del Guayas, parece que no existe, no se ve ningún vigilante en este sector; igualmente, la Policía brilla por su ausencia. ¿Quién podrá ayudarnos?
Adriana Triviño Moreira, Guayaquil |
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| Puertas cerradas |
Fue lamentable el incendio ocurrido en la discoteca de Quito, ante el cual algunos rockeros pidieron la renuncia del Alcalde de esa ciudad, ya que no era la primera vez que utilizaban fuego en presentaciones. De ser así, ¿por qué razón no denunciaron a las autoridades correspondientes antes de que ocurriera lo sucedido?
Esa fue una crónica de una muerte anunciada, ya que se repitió lo ocurrido años atrás en Argentina. ¿Qué esperamos para tomar, luego de eso, los correctivos del caso? En muchas otras áreas, no necesariamente de discotecas, ocurre algo similar en la ciudad y hay puertas cerradas. La Corte de Justicia, por ejemplo, tiene puertas hacia los tres lados de las calles que ocupa, sin embargo, ponen en funcionamiento solamente una y a una sola hora. Cementerios son otros sitios que pese a tener puertas, las que se abren son muy pocas. La Gobernación es otro caso, tiene puertas en todos los costados, pero no siempre están todas abiertas.
Francisco González F., licenciado, Guayaquil |
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| Los góticos |
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El grupo cultural “gótico” lleva las insignias de una cultura que el fundamentalismo confunde con los pandilleros y el demonio.
Con su pelo largo y vestimenta negra tienen el pensamiento profundo que lleva a la filosofía del conocimiento, el gnosticismo.
No temen a la muerte. La muerte es una actitud mental, dicen. Creen que los muertos están presentes, dándoles más fuerza y optimismo para cambiar esta sociedad.
Quienes los califiquen de satánicos, no son más que oscuros de ideas que llevan el signo de la ignorancia y una careta de hipocresía y de procesión. Carlos Benalcázar Pavón, Guayaquil
Los jóvenes buscan su espacio y necesitan ser escuchados, tomados en cuenta, ser amados. Muchas veces, cuando no lo consiguen, se amparan en ciertas cosas como grupos, movimientos, tendencias, etcétera, donde entre jóvenes comparten y se comprenden.
Esto que se ha difundido de la agrupación, “cultura”, movimiento o como quiera denominárselo, “gótico”, y que se ha difundido porque algunos de sus seguidores estuvieron en un festival, en una discoteca de Quito donde hubo un incendio que provocó muertos, va mucho mas allá de la imagen o moda que ellos representan.
Pelos parados pintados de rojo, verde; ropa llamativa totalmente negra; caras, uñas y lenguas pintadas de negro; camisetas, chompas, anillos, collares con signos, frases, símbolos sobre el diablo, las calaveras y la muerte; música ruidosa; ademanes, baile y vocabulario propios de ellos, y muchas otras manifestaciones, llaman la atención.
Pero más debe preocupar qué es lo que los motiva a eso; cómo son sus vidas, hogares; qué problemas tienen; qué les preocupa o no les preocupa; cuáles son los ambientes de donde provienen; qué necesidades tienen; qué esperan de la vida; quiénes realmente son.
La familia es el núcleo principal de la sociedad, y de ella nacen, salen los valores con los que va a contar el país, la patria. Temas como los de las pandillas, la drogadicción, el alcoholismo y otros, tienen su raíz muchas veces en el hogar. Si en una familia la persona no encuentra amor, atención, comprensión, estímulo y todo lo que lo ayude a crecer con seguridad y utilidad como ser humano; lo buscará fuera de la misma y algunas veces por caminos que en el fondo no llenarán esas faltantes.
Los gobiernos, a través de sus ministerios que tengan que ver con el bienestar de las sociedades y las familias, o con planes o fundaciones especializadas, deben realizar programas que se encaminen a dar atención a los hogares, a los padres, a sus hijos, a los niños, adolescentes y jóvenes, para que consigan un desarrollo integral.
Cuando ocurren casos como los de la discoteca Factory, donde están involucrados jóvenes y hay tragedias, por lo general se quedan en cosas materiales, como en buscar a los causantes de la tragedia, en echarse la culpa unos a otros, en hablar de cómo se peinaban o vestían las víctimas, en ver qué medidas de seguridades hay que tomar para todo espectáculo público y privado, que si había candados o si las puertas estaban cerradas y la gente no podía salir corriendo en caso de un incendio o desmán, etcétera.
De lo que me he podido dar cuenta, es de que jamás se busca en la profundidad del asunto o problema que ocurre, solo se trata de aplicar una que otra solución “parche”, pero no se quiere ver el tema social que no solo abarca a ese grupo de perjudicados, sino que constituye una problemática que engloba a todo un conglomerado, y que en ese suceso también está reflejada la realidad de una sociedad, de un país.
Mientras no pensemos primero en nuestras familias ni trabajemos por ellas en lo psicológico, mental, afectivo, educativo, etcétera, no dejaremos de tener jóvenes que busquen ciertas alternativas de vida que, como dije antes, llamen la atención por ser copias de culturas extranjeras y algunas veces sus vidas terminen en hechos lamentables. Sonia de Trujillo, Ambato
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| No emplean por la edad |
La Asamblea se está olvidando de un punto importante que afecta a la mayoría de los ciudadanos que pasamos de los 30 años, a la cual se nos cataloga como “veteranos”, pues si pasamos de los 35 ya no servimos para trabajar en ninguna empresa, por no ser jóvenes.
Esta barbarie solo se vive aquí en Ecuador. La persona que recluta personal le dice que no puede coger su carpeta porque primero, pasó la edad máxima que es 30 años; luego, porque no tiene la experiencia para el cargo requerido, no tiene un apellido prominente, no tiene un buen “padrino o palanca” (recomendado), ni experiencia. El puesto paga de $ 160 a $ 200, y de ahí usted tiene que pagar su comida y bus; no pagan horas extras, y tendría que trabajar hasta 12 horas diarias, incluso domingos.
Y resulta que además un entrevistado no puede caer bien por no vestir elegante. Esto pasa actualmente en pleno siglo XXI. Espero, como millones de ecuatorianos que pasan la barrera de los 30 años, que la Asamblea regule este mal manejo de política empresarial, y se le permita al ecuatoriano desempeñarse y ser útil, en beneficio de la patria sin importar la edad.
Se puede tener 35 o 60 años y trabajar en puestos de supervisores, jefes departamentales, etcétera, y ser valiosos como seres humanos, poniendo los conocimientos, el deseo de aprender, la voluntad de salir adelante, de superarnos y, sobre todo, siendo agradecidos y dando lo mejor de nosotros para la empresa que nos contrate.
Stalin Armas, ingeniero, Guayaquil |
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| Seminario |
El Centro de Capacitación en Sistemas dictará el seminario ‘Maltrato y violencia en niños y adolescentes’, dirigido a padres de familia y público en general, el jueves 8 de mayo, a las 17:00. Informes en el 252-3745. |
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