- MAY. 06, 2008 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
Abro mi mente y corazón al Cristo de mi ser.
Maestros
Los discípulos llamaban a Jesús, Rabí y Maestro. Todos tenían talento en un arte o profesión, pero anhelaban aprender más. Las lecciones que Jesús les enseñó y las respuestas que les dio, los ayudó a crecer y desarrollarse espiritualmente. Mi Maestro interno, mi Cristo, es la esencia de Dios en mí.
Al acudir a mi interior y aquietarme, me concentro totalmente en el Cristo de mi ser. Escucho y aprendo lo que tenga que aprender para dar los siguientes pasos en mi jornada espiritual.
Doy gracias por todos los maestros y mentores que me han enseñado a lo largo de mi sendero en la vida, y agradezco cada oportunidad que tengo de enseñar algo a alguien.
Por encima de todo, doy gracias por la naturaleza del Cristo de mi ser, mi maestro en todo momento y situación.
–Lucas 6:40
“El discípulo no es superior a su maestro; pero todo el que sea perfeccionado, será como su maestro”.