Buque Francisco de Orellana realizará un trabajo similar al que hizo hace cinco años draga de Holanda.
El Servicio de Dragas de la Armada estimó que en un mes más iniciarán los trabajos de mantenimiento en el canal de acceso al puerto con el buque Francisco de Orellana.
Durante este mes la tripulación que operará la embarcación cumplirá un proceso de “familiarización”. La draga llegó el sábado pasado a la Base Naval Sur de Guayaquil.
Dentro de un mes comenzarán las operaciones de la draga Francisco de Orellana. El buque, que arribó el sábado pasado a Guayaquil, será el encargado de retirar sedimentos y mantener el canal de acceso al puerto marítimo de Guayaquil.
La nave, con capacidad para extraer 1.500 metros cúbicos de desechos en cada operación, cumplirá una tarea similar a la que hace cinco años realizó la draga holandesa Volvox, que tenía mayor capacidad. Esta sacó casi cuatro millones de metros cúbicos de sedimentación durante cinco meses.
De fabricación española, el buque Francisco de Orellana se encuentra en un muelle de la Base Naval Sur a la espera de cumplir unos trámites para posteriormente permitir la “familiarización” de la tripulación nacional que lo operará.
El objetivo de los trabajos de dragado será permitir que buques mercantes de mayor calado puedan navegar y acceder sin complicaciones a la terminal portuaria local.
Para ello, la Autoridad Portuaria de Guayaquil (APG) y la Dirección General de Intereses Marítimos firmaron un acuerdo previo con el fin de que la nueva draga de la Armada ejecute los trabajos por el lapso de cinco años.
Este equipo es capaz de remover el material del fondo del mar mientras navega y lo almacena hasta trasladarlo al punto de descarga.
“Con este primer contrato vamos a estar por cinco años dragando exclusivamente el canal de acceso de tal manera de tenerlo operativo todo el tiempo”, aseveró ayer Víctor Yépez, director del Servicio de Dragas de la Armada.
La labor inicial es succionar sedimentos hasta dejar el canal en 9,6 metros de profundidad, como consta en su diseño original. Conforme avancen los trabajos, la meta será llegar paulatinamente a los 10 metros de calado. “Eso puede ser en el segundo o tercer año de trabajo”, afirmó un funcionario de la Armada.
Todo el material que extraiga la embarcación será botado al oeste de la isla Puná, en una fosa de gran profundidad, para evitar daños ambientales. Ese es el mismo sitio donde la draga holandesa Volvox (que tenía capacidad de trasladar hasta 10.000 metros cúbicos de desechos) dejó los sedimentos que sacaba del canal de acceso al puerto marítimo.
Yépez explicó que las tareas de dragado serán permanentes, con la idea de que la draga labore los once meses del año, dejando un mes para su mantenimiento.
Con la llegada de la draga Francisco de Orellana se completa el equipo que adquirió la Armada a un costo cercano a los 20 millones de dólares.
Hace dos meses arribó al país una draga de corte y una plataforma, que permite facilitar y mejorar la maniobra de transporte y colocación de tuberías para las operaciones de dragado.
La draga de corte tiene un ‘brazo’ y tubos de transporte del material para enviarlo hasta otro depósito.
Dimensiones
La draga, la número 279 que se armó en los Astilleros de Murueta, tiene 75 metros de longitud, 15 metros de manga y un peso de 2.500 toneladas.
Trayecto
El tiempo de viaje del buque de España a Ecuador fue de aproximadamente 22 días.
Obreros
En la construcción del aparato laboraron hasta 200 personas. Su armado tomó menos de un año.
Contrato
La entrega del buque succionador forma parte de un contrato firmado luego de un concurso internacional.